Le das de comer a tu cochinito?
Publicado: el lunes 5 de marzo de 2012 | Por: Francisco
En cuestiones de finanzas personales uno de los temas más difíciles de tratar es el ahorro. En una época donde la mayoría de las personas decimos que el dinero “no alcanza” resulta muy complicado “abogar” por el hábito del ahorro. Sin embargo aún en estos tiempos es algo que tenemos que ver como parte de nuestra disciplina personal y es aquí donde el ahorro se liga directamente con lo que anteriormente comentamos de la disciplina para gastar.
La realidad es que la mayoría de la gente no ahorra no tanto por las limitantes de su nivel de ingresos, sino por la falta de disciplina para hacerlo. Seguramente esto es algo debatible, pero revise sus gastos del último mes o del último año. Cuantas veces comió fuera? Cuanto gastó en cigarros o cerveza? Cuantos artículos pudo haber evitado comprar por no ser tan necesarios? O en algunos casos: Cuanto gastó en la última fiesta infantil o de cumpleaños? O cuanto gastó en multas, recargos intereses moratorios, etc.?
Definitivamente el dinero es un medio no un fin, y el fin es el disfrutar los beneficios que nos puede generar el dinero. Eso no creo que debiera estar a discusión. El punto es: Cuando queremos disfrutar de esos beneficios y qué tipos de beneficios realmente queremos disfrutar? Preferimos gastar todo hoy y tener un retiro en el que tengamos que vivir de la “caridad” de nuestra familia? Preferimos tener un automóvil del año a cambio de no tener para una eventualidad de salud en la familia? Prefiero el estrés de vivir “al día” que la tranquilidad de saber que cuento con un respaldo económico?
Podemos pensar también: “Para qué ahorro? Y si me muero mañana? Para qué quiero el dinero cuando me muera?”. Y esto es muy cierto, por lo que si se posterga el disfrute del dinero es con la intención de que en el futuro ese disfrute será mayor en recompensa a nuestro sacrificio actual. Si tenemos esa mentalidad de que hay que disfrutar hoy, incluso llevándola al extremo de gastar lo que no tenemos y endeudarnos para “darnos gustos” y evitarnos el hacer sacrificios presentes, yo preguntaría: Si puedes morir mañana, para qué pagas tus deudas? Para qué hacer ese sacrificio presente? De cualquier forma nadie te va a cobrar una vez muerto!
Una práctica común es recomendar el ahorrar el 10% de los ingresos cada mes. Como dicen algunos autores: Págate a ti primero. Si programas dentro de tus gastos que el 10% te los vas a pagar para disfrutar en el futuro, ya dejarás un menor margen para gastar en cosas que pudieran no ser tan necesarias. Si logramos esto, lo siguiente sería definir el uso que le daremos a ese ahorro en el futuro, porque no se trata nada más de ahorrar un año para gastarlo posteriormente en algo que no valga la pena. Probablemente definamos que es un fondo para retiro y emergencias médicas. Podrá ser un porcentaje para unas vacaciones soñadas o para la boda de la hija, etc. pero lo importante es etiquetar el uso que se le va a dar. De lo contrario, en la primer tentación vamos a hacer uso de ese dinero en algo que no era lo que nosotros mismos habíamos definido.
Las claves son la disciplina y el “para qué” que ya hemos mencionado. Sin estos, difícilmente podremos ahorrar. Si lo que vemos en nuestro futuro es importante para nosotros, el ahorro se nos hará más llevadero. Pero si nuestra visión es solo en el presente, ahorrar será muy complicado. Si logramos un ahorro constante por un período de tiempo considerable, el tiempo nos hará ver los beneficios. Más adelante hablaremos de qué podemos hacer para que esos ahorros que tanto sacrificio representaron nos generen rendimientos, pero por mejor que sea el instrumento de inversión, si no hay que nada para invertir, el rendimiento será siempre cero.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial