En este espacio buscamos compartir con usted información y nuestras opiniones y comentarios de diferentes temas que creemos pueden ser de su interés

Hábitos que nos impiden crecer (2 de 3)

Publicado: el martes 7 de octubre de 2014 | Por: Francisco

Continuación de los hábitos comentados en el blog anterior

7. Hablar cuando estamos enojados. Usar la autoridad o la volatilidad emocional para “manejar” o “dominar” a la gente usualmente no es buena estrategia. El infundir miedo puede servir en el corto plazo pero no para cultivar relaciones duraderas. Muchas veces es conveniente “guardarnos” el enojo.

8. Negatividad o “Déjame explicarte por qué eso no va a funcionar”. En ocasiones, así como nos gusta vernos inteligentes, aportamos argumentos que nadie nos pidió de por qué un proyecto o idea no va a funcionar. Una vez más, nosotros sabemos más.

9. Retener información. Como estamos en un entorno competitivo y nos gusta que nos vean como importantes nos gusta tener información que los demás no tienen para ser imprescindibles. Tener información exclusiva que no compartimos se convierte en una ventaja sobre los demás. Pero por cuanto tiempo?

10. Fracasar en dar reconocimiento apropiado. Para muchos de nosotros resulta mucho más difícil reconocer el trabajo bien hecho o el esfuerzo que regañar o llamar la atención por los errores. Es importante que lo bueno se reconozca incluso en mayor medida que lo malo.

11. Reclamar crédito no merecido. Pocas cosas demeritan más el trabajo de un jefe o colega, como el hecho de que “se cuelgue medallas” que no le corresponden o que haga “caravana con sombrero ajeno”. De igual forma, el sobre-estimar los logros alcanzados. Probablemente le valga halagos en el corto plazo pero…

12. Hacer excusas. “Así soy”. “Ya me conoces”. “El mercado está muy difícil”. Pueden ser algunas de las excusas utilizadas para justificar nuestro comportamiento o nuestros resultados. Estas excusas, más que ayudarnos, pueden dejarnos en evidencia.

13. Aferrarse al pasado. Culpar a hechos o personas de nuestro pasado de nuestro comportamiento y resultados actuales. O bien, utilizar el pasado como referencia para todo.

14. Jugar a los favoritos. Tratar injustamente a las personas y tener favoritos ya sea consciente o inconscientemente mermará nuestras relaciones. Muchas veces sin darnos cuenta tratamos mejor a quien “nos da por el lado”, es como nosotros, o sabe como llegarnos, en vez de tratar a las personas en función de su trabajo, esfuerzo y resultados.

Continúa… Saludos!

Hábitos que nos impiden crecer (1 de 3)

Publicado: el miércoles 10 de septiembre de 2014 | Por: Francisco

 

Marshall Goldsmith en su libro “Lo que te trajo aquí, no te llevará allá” menciona 20 hábitos que impiden a los ejecutivos seguir creciendo y creo que muchos de ellos aplican no solo al ámbito empresarial sino a todas las relaciones interpersonales que tenemos en nuestras vidas en sus diferentes ámbitos. Estos hábitos se presentan sobre todo en personas que consideran que están siendo exitosas, por lo cual el éxito actual, o la impresión de éste, puede convertirse en una trampa. En esta aportación y las siguientes dos comentaré cada uno de esos hábitos de manera breve.

Estos hábitos son:

 

1. Ganar demasiado. Esa necesidad de siempre ganar en cualquier situación, en cualquier asunto, incluso en aspectos que no son relevantes. Todos conocemos gente así o algunos somos personas así.

2. Agregar demasiado valor. La necesidad de siempre tener que aportar nuestro “conocimiento” a cualquier conversación de cualquier tema que se trate. Nosotros tenemos que saber del tema.

3. Juzgar. Medir a los demás o su desempeño con la “vara” de nuestros estándares asumiendo que nuestra forma de ver el mundo es la única correcta.

4. Hacer comentarios destructivos. El sarcasmo es el hobby de muchos de nosotros y lo disfrutamos porque nos hace sentir o ver inteligentes. La realidad es que ese sarcasmo es innecesarios y por lo general destructivo.

5. Iniciar con “No”, “Pero”, “Sin embargo”. Estas palabras son calificativos negativos que transmiten un mensaje a los demás de nosotros tener la razón o al menos que tenemos “más razón” o somos mejores.

6. Decir al mundo lo inteligentes que somos. Sentir la necesidad de demostrarle al mundo lo inteligentes que somos y que somos más inteligentes de lo que ellos piensan que somos. No nos importa tener la inteligencia para nosotros y para su uso, sino para presumirla ante los demás.

Continúa… Saludos!

 

 

Asignar nuestros recursos

Publicado: el miércoles 16 de julio de 2014 | Por: Francisco

En el mundo de las empresas es común escuchar el término “Planeación Estratégica” y en ocasiones se utiliza sin entender bien a lo que se refiere. En mi opinión, de una manera breve, este término se refiere al ejercicio que hace una empresa para definir qué objetivos perseguirá con los recursos limitados con que cuenta. Toda empresa tiene recursos limitados ya sean financieros, humanos, de mercado, de tiempo, etc. Y más que escribir sobre el tema empresarial de la planeación estratégica me gustaría hacer la analogía de este término aplicado al ámbito personal.

Así como las empresas definen los principales objetivos que persiguen y asignan los recursos limitados con que cuentan, nosotros debemos hacer lo mismo. Así como la teoría de negocios habla de una misión y una visión de la empresa, nosotros tenemos que tener claro lo que queremos lograr en nuestra vida.

Nuestros recursos también son limitados, especialmente el tiempo con el que contamos, y las energías que podemos utilizar para alcanzar nuestras metas, por lo que debemos asignar nuestros recursos en congruencia con lo que queremos lograr en la vida. Es decir, aplicarlos a lo que queremos lograr tomando en cuenta también nuestra situación actual y el camino que debemos recorrer para alcanzar cada uno de esos objetivos trazados. No siempre será la decisión correcta asignar todos nuestros recursos a algo que no vamos a lograr.

Difícilmente una persona podrá aspirar a ser deportista profesional en varias disciplinas a la vez que sea la persona que es el alma de todas las fiestas, el padre más dedicado a su familia, un empresario exitoso, se desarrolla en lo intelectual y espiritual a la vez que viaja por el mundo y aprende varios idiomas y también dedica buena parte de su tiempo a combatir la pobreza en el planeta y trabaja como voluntario para causas ecológicas. Al menos no de manera simultánea.

Una vez que definimos los objetivos y decidimos aplicar nuestros recursos a ellos es importante verificar que estemos viviendo de una manera congruente con ello y recordar que no podemos serlo todo (ni hacerlo todo) en nuestro paso por este mundo. Si queremos lograr o alcanzar algo realmente, lo más seguro es que esto signifique renunciar a muchas otras cosas.

Así que definamos que es lo que queremos lograr, para qué lo queremos lograr y hagamos conciencia de que hay que dedicar nuestros recursos a ello.

Nuestra meta en la vida es una familia feliz? Cuánto de tu tiempo y recursos dedicas a tu familia, esposa(o) e hijos?

Tu meta en la vida es formar un patrimonio para dejar a tus hijos? Tu dinero en que lo utilizas?

Tu meta es ser un profesional exitoso? Cuánto tiempo dedicas a tu desarrollo y capacitación?

 

Cada quien debe saber qué preguntas se debe hacer, empezando por preguntarse qué es lo que quiere lograr.

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Conformismo o Perfeccionismo?

Publicado: el miércoles 11 de junio de 2014 | Por: Francisco

Qué crees que sea peor? Ser una persona conformista o una persona perfeccionista?

Antes de iniciar creo que es importante aclarar que no hay una regla que defina qué es una persona conformista o perfeccionista. Es algo que dependerá siempre de quien emite el juicio, así que cada quien tendrá su propia opinión al respecto de quien cae en uno u otro extremo.

Empecemos por comentar que se puede considerar una persona conformista. Una persona conformista es alguien que pudiera considerarse por algunos mediocre pero no necesariamente ella misma se considere de esa forma. Es una persona que no aspira a grandes cosas probablemente, pero tampoco las considera necesarias. El problema principal con una persona conformista se presenta cuando tiene un potencial desaprovechado ya que su conformismo le hace desaprovecharlo y sentirse “satisfecha” con su situación actual. Lo interesante o la clave sería saber en cada caso si esa “satisfacción” es real o es más bien un escudo para no esforzarse más, para evitar posibles fracasos, etc.

Por ejemplo, imaginemos a una persona que tiene un gran talento natural para jugar al futbol (A propósito del mundial que se acerca). Ese talento lo ha llevado a representar a sus escuelas e incluso llegó a ser un jugador profesional sin mucho esfuerzo gracias a su talento. Sin embargo, tiene la capacidad de desarrollarse más y podría incluso ser seleccionado para representar a su país. Su techo es todavía es muy alto pero prefiere “llevársela tranquilo” siendo un jugador de banca en su equipo actual lo cual le da un ingreso suficiente para él y su familia. Además, sin tanto esfuerzo puede convivir poco más con su familia y amigos, no requiere de entrenamientos tan pesados, lidiar con la prensa, etc. En otras palabras, está conforme.

Por otra parte,  una persona perfeccionista es alguien que nunca está conforme con lo que hace. Siempre lo quiere hacer perfecto y se esfuerza en lograrlo. El problema en este caso es que la perfección no existe. Un problema de una persona perfeccionista es que no diferencia entre lo perfecto y lo excelente. Lo excelente existe. Lo perfecto no. Esto le hace que invierta tiempo en exceso a cuestiones que ya no le reditúan, o incluso esto le hace que se paralice y que no actúe porque “no está listo”. En economía existe una ley llamada de “rendimientos decrecientes” que dice que el beneficio adicional obtenido por el esfuerzo realizado es cada vez menor y esto aplica a muchos aspectos. Por ejemplo, si tenemos mucha hambre, una hamburguesa o una pizza en ese momento nos genera un gran beneficio, pero la segunda ya no, incluso llegando al punto donde el beneficio es nulo.

Utilizando nuevamente el ejemplo del futbol pero en el otro extremo, imaginemos ahora a un jugador perfeccionista. Probablemente sea muy talentoso y a la vez perfeccionista. Esa búsqueda de la perfección lo hace practicar sus tiros, sus pases y remates una y otra vez pero no queda convencido y siempre cree que lo puede hacer mejor. Esto lo ha llevado a ser el mejor jugador de su escuela, sin embargo, cuando le comentaron que debiera ir a probarse con un equipo profesional, su respuesta fue que no estaba listo. Necesitaba mejorar sus habilidades antes de probarse. Así continuó y nunca jugó profesionalmente.

Los ejemplos probablemente son extremos y exagerados pero los podemos usar como analogía a diferentes situaciones que se presentan.  El trabajador que hace todo nomás para “salir del paso” y que por lo mismo nunca es considerado para un ascenso y el trabajador perfeccionista que se desvela “decorando” una presentación cuya “decoración” nadie valora ya que solo les importaban los números.  El conformista que es feliz porque disfruta de la vida, pero a un nivel limitado por su desempeño,  contra un perfeccionista que tiene un desempeño excelente (no perfecto) pero que nunca está contento y que además sacrifica el disfrutar de la vida.

Cuál es mejor? Cuál es peor? Cuál prefieres ser? Con cuál te identificas más?

Creo que cada quien tiene diferentes metas y ambiciones en la vida, pero creo también que los extremos siempre son malos. Lo importante es estar conscientes de estas situaciones para evitar caer en esos extremos. Y a fin de cuentas el éxito debe ser medido en base a nuestros resultados pero en función de nuestro potencial. No queramos hacer más de lo que podemos, ni desperdiciemos nuestros talentos y capacidades.

Saludos!

Francisco Duarte

Crece Coaching & Consulting Empresarial

 

 

Como te hablas a ti mismo?

Publicado: el miércoles 14 de mayo de 2014 | Por: Francisco

“En vez de enfocarte en por qué algo no puede hacerse, piensa como sí puede hacerse” – Jerry Bruckner

Nuestro “software” mental definitivamente juega un papel importante en nuestro desempeño en los diferentes aspectos de nuestra vida. En el libro “What to say when you Talk to yourself” (Qué decir cuando te hablas a ti mismo) de Shad Helmstetter, el autor discute el tema de cómo nos “auto-programamos” de acuerdo a lo que nos decimos a nosotros mismos.

Aunque puede ser un tema que cause escepticismo, la realidad es que aún sin estar convencidos con el hecho de que podemos reprogramarnos si nos hablamos de la manera correcta, es difícil que alguien argumente que con una forma de pensar negativa de nosotros mismos y de lo que nos sucede podemos alcanzar el éxito.

Nuestros resultados son generados por nuestras acciones y comportamiento, el cual a su vez es generado por nuestros sentimientos o emociones. No hacemos aquello que no “sentimos” ganas de hacer. Este sentir depende de las actitudes que nos hayamos formado sobre el tema que se trate y esa actitud es influenciada o determinada por nuestras creencias al respecto. Y esas creencias dependen ni más ni menos que de nuestra programación mental la cual hemos ido adquiriendo a través del tiempo.

Por ejemplo, si tenemos que hacer llamadas para vender un producto, con toda seguridad no obtendremos los resultados esperados si no las hacemos. Esto es obvio. Pero la pregunta es: Por qué no hacemos las llamadas? Probablemente no hacemos las llamadas porque “no nos gusta” hacerlo. No nos gusta vender y sentimos miedo al rechazo. Ese miedo al rechazo a su vez puede tener sus raíces en que nos formamos una actitud negativa respecto al tema de las ventas y al tener que ser rechazados.  Esa actitud negativa puede ser originada por la creencia de que el rechazo nos hace menos como personas y que el vender es algo molesto. Por qué podemos tener esa creencia? Por qué esa es la idea que se nos “programó” durante nuestra formación.

Cómo sería esa situación diferente si desde pequeños nos hubiéramos desenvuelto en un ambiente propicio a las ventas? Que tal si nuestros padres hubieran sido vendedores y que desde pequeños nos hayan inculcado que el vender es una forma de satisfacer necesidades de las otras personas y que el rechazo no es nada personal sino solo un requisito natural para alcanzar las metas? Seguramente nuestra programación sería diferente.

Lo interesante está en que aún cuando ya contemos con una programación actualmente, podemos cambiarla y sustituirla por una que no sea una limitante. Cómo? Hablándonos de manera positiva. En vez de decirnos “no puedo”, decirnos “sí puedo”. En vez de decirnos “no me gusta”, decirnos “sí me gusta”. Al final de cuentas, nuestro cerebro subconscientemente aceptará lo que le digamos.

Pasemos pues, del “No Puedo” al “Sí puedo” porque “Soy mejor” porque “Así es” mi realidad. Veámonos a nosotros mismos, y a nuestra realidad con un programa renovado.

Recuerda que todo se crea dos veces. Primero en la Mente, y luego en la Realidad.

 

Saludos!

Francisco Duarte

Crece Coaching & Consulting Empresarial

El Monasterio

Publicado: el miércoles 23 de abril de 2014 | Por: Francisco

Cuento extraído del Epílogo del Tomo 3 de Metamanagement, de F. Kofman

Esta historia se refiere a un monasterio que pasaba por tiempos difíciles.  Alguna vez floreciente, como resultado de olas de persecución antimonástica en los siglos XVII y XVIII, y el crecimiento del  secularismo en el XIX, todas las casas de la orden habían cerrado y había sido diezmada al punto de que sólo quedaban cinco monjes en la casa original: el abad y otros cuatro, todo ellos mayores de 70 años.  Claramente era una orden moribunda.

En el bosque que circundaba el monasterio, había una pequeña cabaña que el rabino de un pueblo cercano usaba ocasionalmente como ermita.  A través de sus muchos años de plegaria y contemplación, los viejos monjes habían desarrollado algunos poderes psíquicos, así que siempre podían sentir que el rabino estaba en su ermita.  “El rabino está en el bosque, el rabino están en el bosque otra vez” se susurraban el uno al otro.  Mientras se presagiaba la muerte inminente de su orden, se le ocurrió al abad en una de esas ocasiones visitar el santuario y pedirle al rabino si podría ofrecerle algún consejo que salvara al monasterio.

El rabino dio la bienvenida al abad.  Pero cuando este le explicó el propósito de su visita, el rabino sólo pudo comparecerse.   “Sé como es”, exclamó.  “El espíritu se ha retirado de la conciencia de la gente.  Es igual en mi pueblo.   Casi nadie viene ya a la sinagoga”.  Entonces el viejo abad y el viejo rabino lloraron juntos.  Luego leyeron partes de la Torá y hablaron calladamente de cosas profundas.  Finalmente, llego el momento en el  abad debía partir.  Se abrazaron.  “Ha sido hermoso encontrarnos después de todos estos años”, dijo el abad, “pero he fracasado en mi propósito de venir aquí.  ¿No hay nada que puedas decirme, ningún consejo que puedas darme que me ayude a salvar mi orden agonizante?”.

“No, lo siento”, respondió el rabino.  “No tengo ningún consejo para dar.  Lo único que puede decirte es que uno de vosotros es el Mesías”.

Cuando el abad retornó al monasterio, los monjes se juntaron a su alrededor y le preguntaron qué había dicho el rabino.

“No pudo ayudar”, contesto el abad.  “Simplemente lloramos y leímos la Torá juntos.  Lo único que dijo, justo cuando me estaba yendo, fue algo críptico: que el Mesías era uno de nosotros.  No sé que quiso decir con eso”.

En los días y semanas y meses siguientes, los viejos monjes reflexionaron sobre yeso y se preguntaron si las palabras del rabino podían tener algún significado.  “¿El Mesías es uno de nosotros?  ¿Estaba tal vez refiriéndose a uno de nosotros, los monjes que estamos aquí, en el monasterio?  Si ese fuera el caso, ¿cuál de nosotros?  ¿Supones tú que se refería al abad?  Sí, seguramente.  El había sido nuestro líder por más de una generación.   Por otro lado, podría haberse estado refiriendo al hermano Tomás.  Ciertamente el hermano Tomás es un hombre santo.  Todos saben que Tomás es un ser luminoso.   Con seguridad, el rabino no podría referirse al hermano Gabriel!.   Gabriel se pone fastidioso a veces.   Pero si uno lo piensa, aun cuando es una espina en las costillas de la gente, cuando analizas la situación, Gabriel está prácticamente siempre en lo correcto.   A menudo muy en lo correcto.   Tal vez el rabino sí se refería al hermano Gabriel.  Pero no al hermano Felipe.  Felipe es tan pasivo, un verdadero don Nadie.   Pero en verdad, en forma casi misteriosa, Felipe tiene la cualidad de estar siempre donde se lo necesita.   Como por arte de magia, aparece a tu lado.   Tal vez Felipe sea el Mesías.  Por supuesto, el rabino no se refería a mí.  El no podría haberse referido a mí.  Yo soy sólo una persona ordinaria.  Aún así, suponiendo que él se refería a mí, entonces, ¿yo seré el Mesías?  Oh  Dios, no, no yo.  Yo no podría significar tanto para Ti, ¿o sí podría …..?”.

Mientras reflexionaban de esta manera, los viejos monjes empezaron a tratarse con un respeto extraordinario, pensando en la lejana probabilidad de que alguno de ellos pudiera ser el Mesías.  Y en la lejanísima probabilidad de que cada monje pudiera ser el Mesías, empezaron a tratarse a sí mismos con el mismo auto – respeto extraordinario.

Como el bosque en el que estaba situado el monasterio era hermoso, la gente iba ocasionalmente a visitar el lugar para almorzar al aire libre, para vagar por los senderos, incluso para entrar a veces a meditar en la decrépita capilla.  Mientras lo hacían, sin siquiera tomar conciencia de ello, los visitantes experimentaban esa aura de respeto extraordinario que empezó a rodear a los cinco monjes y que parecía irradiar desde ellos e impregnar la atmósfera del lugar.   Había algo extrañamente atrayente, casi irresistible en esa aura.   Sin saber por qué, la gente empezó a volver al monasterio con más frecuencia, fuera para pasear, para descansar o para rezar.   Empezaron a llevar a sus amigos para mostrarles ese lugar especial.  Y sus amigos llevaron a sus amigos.

Ocurrió entonces que algunos de los jóvenes que iban a visitar al monasterio empezaron a conversar más y más  con los ancianos monjes.  Después de un tiempo, uno preguntó si podía unírseles.  Luego otro.  Y otro. Así, en unos pocos años el monasterio albergaba nuevamente a una orden floreciente y, gracias al regalo del rabino, se había convertido en un vibrante centro de luz y espiritualidad en la región.

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Este cuento nos muestra la importancia de ver en los demás y en nosotros mismos lo mejor de cada quien, y con eso en mente tratarnos unos a otros.

Si todos nos enfocamos más en lo positivo de las personas nos daremos cuenta de que todos somos seres valiosos aunque seamos diferentes.

Todos pueden llegar a ser más si les damos la oportunidad y crear ese círculo virtuoso que nos beneficie a todos.

 

Saludos!

 

 

«Es que…»

Publicado: el miércoles 12 de marzo de 2014 | Por: Francisco

“Es que…” puede convertirse en el inicio de una frase muy útil y peligrosa a la vez. Le podemos agregar diferentes terminaciones a esta frase pero por lo general el objetivo es siempre el mismo: Desviar nuestra responsabilidad. En muchas ocasiones nos va a sacar de un apuro o nos evitará una llamada de atención o regaño, pero el problema está en que no resuelve nada, y peor aún, cuando la usamos para respondernos a nosotros mismos nada más nos estamos auto-engañando.

En su libro los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen Covey explica el concepto de la Proactividad y se refiere a hacernos responsables de nuestras acciones (o inacciones?) y sus consecuencias. En la medida que culpamos a los demás, a las circunstancias o al entorno de lo que nos sucede nos convertimos en víctimas. En la medida que nos hacemos responsables, nos convertimos en protagonistas de nuestra propia película. A fin de cuentas, si no nos vemos como parte del problema, difícilmente nos veremos como parte de la solución.

Esto aplica tanto a título personal como organizacional.

Pongamos el ejemplo en una empresa. Imaginemos que el director general de una empresa con malos resultados culpe a la competencia, a los clientes, al gobierno, o peor aún, que culpe a su propio equipo de trabajo de sus resultados? Difícilmente se resolverán las situaciones que tienen a la empresa en problemas. Además, el mensaje que transmitirá a su equipo será de que se vale “lavarse las manos” echando culpas y que esto es suficiente, no necesariamente encontrar soluciones. De esta forma ventas puede acusar a manufactura, manufactura a compras, compras a pagos, pagos a cuentas por cobrar y así sucesivamente. Esto creará una espiral que llevará a la empresa al fracaso mientras no se ataquen los problemas de frente y se busquen soluciones y sobre todo que cada quien se haga responsable de la parte que le toca. Y en su caso, si el equipo no está haciendo su trabajo, qué no es responsabilidad del director contratarlo, desarrollarlo, supervisarlo, etc.???

Ahora en el plano personal: “No me alcanza el dinero y tengo que trabajar muchas horas cada día. Lo que pasa es que mi jefe abusa de mi buena disposición y no me recompensa como merezco. Y no cambio de trabajo porque la situación está muy difícil, además de que no tengo tiempo libre para buscar. Además como lo único que sé hacer es lo que estoy haciendo actualmente, sería muy difícil que me contraten en otra parte. Lo peor es que no tengo tampoco ni tiempo ni dinero para prepararme y aprender otras funciones. Además, mis compañeros de trabajo siempre se llevan todo el crédito de muchas cosas que yo hago. Y por otra parte mi novi@ siempre me hace gastar mucho”… etc. etc. etc.

Nada de lo que le pasa a esta persona es su culpa. No hay ninguna decisión que pueda tomar para cambiar su situación. Está inconforme pero no hace nada para cambiarlo. Por qué? Por que como él/ella no es el problema… esperará que la solución se dé allá afuera.

Tenemos que estar conscientes de que buscar culpables no es el objetivo que se busca ante un problema. La solución del problema es el objetivo. Echar culpas no resuelve nada. Ni en una organización ni en nuestra vida personal.

A fin de cuentas siempre hay alguien con poder de decisión y con la responsabilidad de tomar las decisiones y llevar a cabo las acciones que sean necesarias para el logro de los objetivos. Quién crees que sea?

A fin de cuentas:

Quieres lo mejor? Quieres lograr tus objetivos?

O nada más quieres NO ser el culpable?

Si no estás dispuesto a ver de frente los problemas, difícilmente verás de frente los éxitos.

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

 

 

 

 

Empezando vs. “En-pensando”

Publicado: el miércoles 12 de febrero de 2014 | Por: Francisco

Pronunciación algo similar. Solo unas cuantas letras diferentes. Resultados totalmente diferentes.

Estamos empezando el segundo mes del año y para muchos de nosotros pareciera que Enero se fue volando.

Para quienes hicimos propósitos de año nuevo muy probablemente se nos fueron 31 días de muy pocos o nulos avances hacia el logro de esas metas (no te preocupes es lo más normal del mundo!). Para quienes siguen por el camino correcto felicidades!

Hay un concepto que le llaman parálisis por análisis que significa el planear o analizar tanto una decisión que en realidad nunca actuamos. Esto aplica en las organizaciones cuando están por implementar algún cambio y también en las personas.

Hay una gran diferencia entre pensar ir al gimnasio y realmente ir.

Hay una gran diferencia entre pensar empezar a ahorrar y realmente hacerlo.

Y así aplica en todo.

Muchas veces el “pequeño detalle” que nos falta es ACCIÓN!

La fijación de metas es un tema muy llevado y traído por muchos (me incluyo) pero la efectividad es muy baja y los motivos pueden ser muchos. Desde creer que lograremos metas extraordinarias hasta pensar que nuestra fuerza de voluntad a prueba de todo nos llevará a buen puerto. Todo para llegar al segundo mes del año y pensar que no tenemos remedio y que lo mejor es dejarlo por la paz… o bien, hasta el próximo cambio de año cuando nos llenamos de emoción por el año que empieza! Pensamos mucho lo que queremos pero actuamos poco. Muchas veces porque la meta se ve muy lejana.

Por eso, independientemente de si fijamos o no metas, muchas veces lo más importante es fijar “sistemas”, procedimientos o hábitos.

Dicen los que saben que después de 3 semanas de repetir una actividad se convierte en hábito. Pueden ser más o menos días, pero lo que sí es cierto es que el hábito se adquiere y eso sí me consta.

Entonces en vez de fijar metas maravillosas, mejor fijemos hábitos que de entrada no suenen tan “espectaculares”.

Definitivamente suena mejor “bajar 10 kilos antes de semana santa” que hacer un poco de ejercicio diariamente. O leer al menos una página de un libro cada día antes de dormir no suena tan importante como “leer dos libros cada mes”.

Sin embargo esos pequeños hábitos harán que si no logramos nuestras metas, al menos caminemos en el sentido correcto.

Imagina que fueras 1% mejor que ayer en algo. Solo 1%. No busquemos ser otros de la noche a la mañana. Solo ser un poco mejor. Cuál será el efecto acumulativo de estas pequeñas acciones?

En resumen, lo importante es empezar a tomar acción (aunque sean pequeñas aciones!) en el sentido correcto y tener constancia hasta crear el hábito y los resultados se irán dando muy probablemente.

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Cuesta de Enero o Espejo de Diciembre? 7 tips para «sobrevivirla»

Publicado: el miércoles 15 de enero de 2014 | Por: Francisco



Es muy común que el mes de Enero sea temido por muchos ya que implica el tener que aguantar la ya famosa “Cuesta de Enero”. Qué pasa en Enero para que se presente este “fenómeno”?

La cuesta de Enero puede ser causada por una serie de situaciones como el incremento de precio que sufren muchos artículos, el incremento en algunos impuestos, el tener que cumplir con algunas obligaciones anuales como pagos de impuestos prediales, placas, seguros, etc.

En otras situaciones, para quienes cuentan con su propio negocio puede verse impactada también la parte del ingreso. Ya que como todos sufren del mismo mal, el dinero disponible para consumir productos y servicios se reduce. Incluso para quienes venden a empresas, pueden verse afectados debido a que los presupuestos de éstas apenas pueden estar empezando a ejercerse o incluso terminando de definirse. Lo mismo pasa con quienes tienen la intención de venderle a los gobiernos.

Todo esto ocasiona un círculo vicioso que termina por afectar a la gran mayoría. Cierto. Pero la realidad es que a la gran mayoría le duele Enero por lo que hizo en Diciembre!

 Además de lo ya mencionado arriba, sumémosle el tener que pagar las tarjetas de crédito que usamos indiscriminadamente en Diciembre. Al fin y al cabo en Diciembre recibimos el aguinaldo no? Pues sí. Pero nos acabamos el aguinaldo y para cuando tenemos que pagar la tarjeta no nos queda nada! Entre los regalos y los auto-regalos (que por lo general son los más grandes) de Navidad, las fiestas, las cenas, etc. el dinero se esfumó. No se trata de generalizar pero seguro existirán muchas personas que se identifiquen con esta situación.

Para evitar esta situación, te proporciono algunos tips para evitar la cuesta de Enero o para hacerla que ya estamos recorriendo más llevadera:

  1. Presupuestar los gastos “extraordinarios” que sabes que tendrás que hacer al inicio del año y en la medida posible apartar parte del aguinaldo para esto.
  2. Si ya sabemos que tendremos que comprar regalos de Navidad, trata de irlos comprando en el transcurso del año cuando se presenten ofertas. De esta forma ya no tendremos que gastar tanto en Diciembre y aparte evitaremos la tentación de comprar cosas más caras que nuestras posibilidades. El tener el aguinaldo en la mano nos puede hacer sentir “poderosos”.
  3. En Diciembre, hacer una limpia de casa y vender muchas de las cosas que no utilizamos y que pudieran serle útiles a otras personas. Una venta de garage o en un bazar puede generarnos unos pesos extras y a la vez ayudar a otras personas. (Si no necesitarás esos pesos extras, regalar es también una excelente opción!)
  4. En Enero, vender aquellos regalos recibidos que no se van a utilizar. Suena frío pero la realidad es que es una fuente alterna de ingresos para quien lo requiere. Cuántos pares de calcetines, sombreros, carteras, juegos de mesa, etc. que no pensamos usar nunca se quedan acumulando polvo en el fondo del closet esperando algún día ser tirados (a pesar de la cara de felicidad que pusimos al abrir el regalo!)?
  5. Devolver los regalos hechos a los niños que no los voltearon a ver. Es común que en el afán de darle a los hijos lo más que podemos les compremos un montón de juguetes pero que la realidad ha llegado el día 30 de Diciembre y ni siquiera han abierto varios de ellos porque siempre juegan con sus favoritos. Si los hijos son chicos, la verdad es que a los demás juguetes nunca los extrañarán y se pueden devolver sin causarles ninguna infelicidad y sí regresarnos unos cuantos pesos.
  6. Hacer un presupuesto de los regalos a comprar y ponerles montos máximos para no salirnos de esos parámetros.
  7. En la medida posible dejar la tarjeta en casa al salir de compras. Con plástico en mano estaremos tentados a gastar más allá de lo que habíamos planeado (y de lo que podemos!). Además, el pagar con efectivo tiene un impacto psicológico más fuerte en nosotros que “soltar” el plástico. Nos duele más soltar un billete que pasar la tarjeta (total! Más adelante veo como la pago!).

Espero que esto nos ayude a prepararnos un poco mejor para sobrellevar las futuras cuestas de Enero y no iniciar el año con un lastre y una cara de preocupación!

Saludos y excelente inicio de año!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Aprendiendo de un pescador

Publicado: el miércoles 23 de enero de 2013 | Por: Francisco

En esta ocasión, en vez de escribir sobre algún tema, les comparto este relato:

 

El pescador

Un banquero de inversión americano estaba en el muelle de un pueblito caribeño cuando llegó un bote con un solo pescador.

Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó ¿cuánto tiempo le había tomado pescarlos?

El pescador respondió que sólo un de poco tiempo.

El americano luego le preguntó ¿porqué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado?

El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.

El americano luego preguntó ¿pero qué hace usted con el resto de su tiempo?

El pescador dijo, «duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora María, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida «placentera y ocupada».

El americano replicó, «Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes y eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros.

En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías, hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir tu propia procesadora.

Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución.

Deberías salir de este pequeño pueblo e irte a La Capital, donde manejarías tu empresa en expansión».

El pescador preguntó, ¿Pero, cuánto tiempo tarda todo eso?

A lo cual respondió el americano, «entre 15 y 20 años».

«¿Y luego qué?»

El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte.

«Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones.

«Millones … y ¿luego qué?»

Dijo el americano: «Luego te puedes retirar. Te mueves a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocas guitarra con tus amigos».

El pescador respondió: «¿Acaso eso no es lo que tengo ya?»

 

Cuidado con lo que perseguimos en nuestra vida. Al igual que el pescador siempre hay que preguntarnos: Y luego? o bien Para qué?

 

Saludos!

 

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial