En este espacio buscamos compartir con usted información y nuestras opiniones y comentarios de diferentes temas que creemos pueden ser de su interés
Los 12 pilares del éxito
Publicado: el miércoles 26 de octubre de 2011 | Por: Francisco
En su libro Los 12 pilares, Jim Rohn y Chris Widener nos comparten lo que ellos consideran son las bases para ser una persona exitosa. Aunque no es nada nuevo para quien ha leído otras obras de desarrollo personal es una lectura entretenida y con un buen objetivo.
Estos son los 12 pilares que mencionan en su obra:
- Trabaja duro. Sobre todo en ti mismo
- Vive una vida saludable. En cuerpo, alma y espíritu
- Haz lo más posible con el Regalo de las relaciones
- Establece y Alcanza tus metas
- Haz uso apropiado del tiempo
- Rodéate de mejor gente
- Permanece aprendiendo toda su vida
- Todo en la vida es ventas
- El ingreso rara vez es mayor que el desarrollo personal
- La comunicación provee la base para la comprensión
- Siempre es necesario un Gran Líder. Conviértete en uno.
- Deja un Legado
Qué tipo de dueño eres?
Publicado: el lunes 24 de octubre de 2011 | Por: Francisco
En mi experiencia he podido ver diferentes tipos de dueños de empresas e incluso he tenido la oportunidad de convertirme en uno y he caído en más de una de las clasificaciones.
Resultaría interesante que cada propietario de empresa analizara el rol que está siguiendo, o bien, aquel que apenas empieza un negocio que piense cual quiere que sea su papel en la nueva empresa antes de seguir adelante.
El dueño definitivamente juega un papel fundamental en el éxito o fracaso del negocio ya que es el líder que podrá marcar el rumbo de la empresa.
Aquí están los tipos de dueño que he podido identificar:
Dueño Inversionista. Es aquel dueño de empresa que espera no estar en la operación de la misma. Que ve el negocio como un medio para hacer dinero y obtener rendimientos sobre su inversión. Totalmente válido. El problema es que los negocios no se manejan solos, así que el dueño debe considerar quien verá por el negocio ya que no será él. Es un punto importante porque si considera que el negocio será tan fácil que no requerirá de su tiempo ni del de nadie más seguramente caerá en su propia trampa.
Dueño Empleado. Aquel que ve el negocio como una manera de autoemplearse. El riesgo en este enfoque es que el dueño puede centrarse tanto en su rol operativo que descuida sus labores como dueño que debería de ser además de la operación diaria, la planeación, la estrategia, la búsqueda del crecimiento, la dirección de su personal, etc.
Dueño Espectador. Es aquel dueño que está en la empresa (a diferencia del inversionista que no está) pero como si no estuviera. Es aquel dueño que va a “hacer presencia” o a “cuidar el negocio” pero que realmente no aporta mucho de valor a la empresa. Es un dueño que se asemeja a un título nobiliario. Tiene el título de dueño o director pero no lo ejerce como tal. Esto ocasiona una empresa desarticulada y equipos de trabajo desalineados y poco comprometidos lo cual tarde o temprano se refleja en los resultados.
Dueño Obstructor. Este en mi opinión es el perfil más peligroso de todos. Es aquel dueño que ejerce su título de dueño o director pero de tal forma que más que ayudar a la empresa la perjudica. Es el jefe que no motiva sino al contrario. Es aquel que lo sabe todo y no acepta opiniones. Es aquel que pareciera que su cuota de poder vale más que el éxito de la empresa. Este dueño no permite que alguien con más capacidad o un perfil más adecuado le ayude con la dirección de la empresa. El efecto de una persona así al frente de una empresa es por lo general evidente en los resultados y además en el clima organizacional.
Dueño Director. Este es el dueño que se desempeña buscando los mejores resultados posibles para su empresa. Trabaja como lo hiciera un director contratado externamente a quien se le evalúa por dar los mejores resultados, nada más que con un mayor interés por obvias razones: Es su negocio!. Es un dueño líder. Planea, define estrategias, busca lo mejor para la empresa y está consciente que para eso requiere del apoyo y las opiniones de su equipo de trabajo.
Qué tipo de dueño eres? Qué tipo de dueño quisieras ser? O qué tipo de dueño quieres que sea tu sucesor?
Qué tipo de dueño tiene la empresa en que trabajas? Qué efecto tiene su estilo en tu trabajo y en la empresa en general.
Si el dueño busca lo mejor para su empresa (que por lo general así es) deberá estar consciente de lo que está haciendo y cómo lo está haciendo para lograrlo. El primer punto es hacer conciencia de cómo nuestras acciones y actitudes están afectando el desempeño de nuestra empresa. No esperes que la empresa y sus empleados respondan igual a los diferentes tipos de dueño así que: Cual tipo de dueño es el más efectivo para ti y tu empresa? Ya lo eres? Qué necesitarías para serlo?
Saludos!
Por Francisco Duarte / Crece Coaching & Consulting Empresarial
Lo que no se aplica… estorba!
Publicado: el domingo 16 de octubre de 2011 | Por: Francisco
Este blog espero que sea un canal de comunicación en dos sentidos para tratar temas relacionados con el mundo de los negocios. Se aceptan todo tipo de críticas, comentarios y sugerencias. Alguna duda o tema que te gustaría tratar lo podemos analizar en el alcance de nuestras posibilidades. No es mi intención que este sea un blog ni didáctico ni académico. No pienso enseñar nada nuevo. Solo espero compartir y discutir con ustedes mi punto de vista y tratar de agregar valor a quienes me lean. Estoy consciente de que para algunos los temas agregarán valor por el tema en sí, pero a otros les parecerá trivial por ya dominarlo, sin embargo, también a ellos espero que les quede algo de valor a través de los comentarios y discusiones que de aquí se generen.
A través de los años he aprendido que lo que se enseña en las aulas ya sea de una clase de licenciatura, en una maestría, en un posgrado ejecutivo, o en un seminario cualquiera pueden o no tener una aplicación práctica, pero que para nada se deben ver como “la ley”. En lo personal me considero un “anti-gurú” , un “anti-teórico” y un convencido de que lo que no tiene aplicación práctica no es más que paja y palabras bonitas. Sin embargo, tengo que aceptar que lo que antes veía como “puro rollo” en ocasiones tiene mucha aplicación práctica una vez que se entiende y se inserta ese concepto “teórico” en la realidad de una empresa.
Lo que sí no voy a aceptar nunca es que llegue un “gurú” de los cuales por cierto en estos tiempos parecen abundar (no sé si por la facilidad de “venderse” a través de los medios de comunicación actuales o por el hambre y la sed de la gente de buscar ayuda para salir de los tiempos difíciles) y nos ofrezca recetas mágicas, verdades absolutas y metodologías que curan todos los males. Utilidades duplicadas en un año! Sal de deudas en un día! Hazte rico sin trabajar! Etc. Son solo algunos de los ejemplos que nos inundan hoy en día.
Es por esto, que mi enfoque será el aplicar conceptos muchas veces por todos conocidos, pero a mi estilo, o con mi interpretación práctica. Cero recetas mágicas. Simplemente mi aportación y mi análisis. Difícilmente en estos tiempos se puedan inventar nuevos conceptos, nuevas teorías, nuevas recetas, etc. Los fundamentos trascienden las épocas, pero se deben torcer un poco para que tengan aplicación en los tiempos actuales tan cambiantes y tan diferentes.
Después de analizarlo por un tiempo, he venido haciendo analogías entre el cuerpo humano y una empresa y coinciden en que ambos son “sistemas” que funcionan (o no?) y tienen vida propia. En blogs futuros expandiré en este tema, pero tal como en un cuerpo se pueden presentar diferentes enfermedades y ninguna persona es igual a otra, las empresas también pueden padecer de diferentes males y ninguna empresa será igual a otra. Todos tenemos nuestro DNA y todas las empresas tienen su DNA. Así que no creo que existen recetas que todo lo curan ni en el cuerpo ni en el negocio. Es como tomar una aspirina para curar la gastritis. Funcionará?
En fin, con esta tónica estaré escribiendo mis aportaciones por este medio. Los problemas y situaciones se analizan y los conocimientos se aplican para su solución, o mejor se dejan guardados en el baúl para una mejor ocasión. No se puede forzar a los conocimientos adquiridos a que resuelvan todo, ni se puede forzar a usarlos para incluso en ocasiones presumir lo mucho que sabemos o que tenemos un asesor que nos cobra muchos $$$$.
Termino mi aportación de hoy con una pregunta. Es usted Inversionista o Dueño Director o Dueño Obstructor o Dueño Espectador? Es usted empleado? Cómo clasificaría a su patrón? Más sobre esto en el próximo blog… Saludos!
Por Francisco Duarte / Crece Coaching & Consulting Empresarial
12 Reglas de la Riqueza
Publicado: el lunes 10 de octubre de 2011 | Por: Francisco
Napoleon Hill, uno de los principales autores de desarrollo personal del Siglo XX comparte esta lista que obtuvo después de investigar a varias de las personas más exitosas de su época. Cuantas de esas 12 tendremos cada uno de nosotros?
12 Reglas de la Riqueza según Napoleon Hill
- Actitud mental positiva
- Salud
- Armonía en las relaciones humanas
- Libertad del miedo
- Esperanza de logros futuros
- Capacidad para aplicar la fé
- Deseos de compartir las bendiciones propias con otros
- Comprometerse en una labor de amor
- Una mente abierta hacia todos los temas y todas las personas
- Completa auto-disciplina
- Sabiduría para entender a las personas
- Seguridad financiera
Ojo: El dinero viene al final!
Saludos!
Juzga Menos. A los demás, pero sobre todo a tí mismo.
Publicado: el jueves 6 de octubre de 2011 | Por: Francisco
Mientras juzgamos perdemos la oportunidad de apreciar realmente. Mientras juzgamos limitamos el potencial de otros y el propio. Juzguemos menos. Vivamos más. Crezcamos y permitamos crecer.
«Cuando plantas una semilla de rosal en la tierra vemos que es pequeña pero no la criticamos por no tener raíz ni tallo.
La tratamos como a una semilla y le damos agua y el cuidado que requiere.
Cuando brota de la tierra no la condenamos por ser inmadura y subdesarrollada.
Ni criticamos a los botones por no abrirse cuando empiezan a aparecer.
Miramos y admiramos el proceso que está llevándose a cabo y seguimos dando los cuidados que requieren.
La rosa es una rosa desde que es una semilla hasta que muere.
En cada momento, dentro de ella, contiene todo su potencial.
Parece estar en un constante proceso de cambio, pero aún así en cada momento es perfecta justo como es.»
Extracto Adaptado de “The Inner Game” de Timothy Gallwey
Las Cinco Disfunciones de un Equipo
Publicado: el miércoles 5 de octubre de 2011 | Por: Francisco
Patrick Lencioni, en su libro «Las 5 disfunciones de un Equipo» menciona que estas situaciones de presentarse, impiden que un equipo de trabajo sea efectivo. Trabajar en equipo suele ser una frase muy utilizada pero que en la práctica se ve menos de lo que se menciona. Al menos no efectivamente. Es por esto que resulta interesante analizar nuestros equipos de trabajo a la luz de estas 5 disfunciones para ver cuales de ellas están presentes.
Falta de Confianza – En los equipos debe existir confianza entre sus miembros. Este es el primer punto ya que de lo contrario no se trendrán las bases para poder desarrollar los demás elementos. Al hablar de confianza hablamos de apertura para reconocer nuestras debilidades y las de nuestros compañeros. Confianza de mostrarnos y conocernos tal como somos sin máscaras ni poses. Al lograr esto no trabajaremos con falsas expectativas y con la apertura necesaria para interactuar productivamente con nuestros compañeros.
Miedo al conflicto – El conflicto por sí solo no podemos decir que sea bueno o malo. Esto radicará en como se maneje. Pero un equipo donde todos piensan exactamente igual es casi imposible que esxista y de ser así sería poco el valor el que aportaría trabajar en conjunto. En un equipo donde no se expresan las ideas y las diferencias y se discute para llegar a la mejor solución por el hecho de rehuir al conflicto se está dejando en la mesa una de las principales ventajas de trabajar en conjunto. Varias cabezas piensan más que una. Varias ideas son mejor que una. Pero si en nuestro equipo no las expresamos y discutimos de qué sirve? Esto va de la mano con el hecho de que no se tenga la confianza suficiente.
Falta de compromiso – Es indispensable que todos los miembros de un equipo trabajen por una meta u objetivo común. De lo contrario, si cada quien ve solo por sus propios intereses tendremos un equipo desalineado y desintegrado. El comprometerse implica ver por el equipo y sus metas incluso antes que por las propias, pero con la certeza de que lo mejor para el equipo será lo mejor para los individuos también. De no ser así, estríamos cayendo en una incongruencia.
Falta de responsabilidad – Por más comprometidos y unidos que estemos en nuestros equipos, si no se hacen responsables cada uno de sus elementos de las acciones que a cada quien corresponden, estaríamos tirando a la basura todo lo anterior. En los equipos efectivos, sus miembros deben de responder a cada una de sus obligaciones como miembros del equipo para que el conjunto de acciones de todos ayuden a alcanzar las metas trazadas.
No enfocarse a resultados – Por último, el equipo debe formarse con un fin en mente y trabajar para alcanzarlo. Un equipo de trabajo no es un grupo de socialización, aunque esto sea parte del proceso normal de interacción en un equipo. De ser así, la organización no tendría ningún beneficio en promover el trabajo en equipo. Un equipo efectivo debe tener metas y objetivos claros y debe de trabajar para obtener esos resultados. Si no se obtienen resultados de nada servirá la unión, el compromiso, la responsabilidad, etc.
Cómo se encuentran nuestros equipos de trabajo de acuerdo a las 5 disfunciones que se señalan? Cuáles de ellas están más presentes? Qué podríamos hacer para trabajar en ellas y mejorar nuestros equipos?
Trabajar en equipo no es fácil, pero el valor que agrega el hacerlo es superior al esfuerzo que significa desarollarlos. Mayor productividad, mayor motivación, mayor creatividad, etc. deben ser algunos de los beneficios que se deben de obtener. Y si no es así, para qué trabajar en equipo?
Los tres signos de un trabajo miserable
Publicado: el miércoles 5 de octubre de 2011 | Por: Francisco
Patrick Lencioni, en su libro «Los tres Signos de un Trabajo Miserable» señala que una empleado se sentirá «miserable» en su trabajo si se presentan las siguientes tres condiciones:
– Anonimato. El empleado «no es nadie». No lo conocen, no tienen relaciones en la empresa. Sus jefes lo ignoran. No saben de su vida. No conocen sus gustos o a su familia, etc. Esto provoca que no se sienta «parte de». Involucrarse un poco en la vida de los empleados no significa que se tenga que sabrel otodo o convivir todo el tiempo con los empleados. Pero un poco de atención de parte del líder/jefe puede hacer la diferencia. Una felicitación, un pésame o una simple broma respecto a su equipo favorito pueden ser la clave para que el empleado se sienta comprometido con la causa de la empresa.
–Irrelevancia. Si el empleado siente que su trabajo no es importante y no tiene idea de como su trabajo afecta la vida de otras personas y como beneficia a la empresa lo más probable es que su nivel de motivación se vea seriamente afectado. Es importante hacerle ver a todos los empleados, incluso a los de más bajo nivel que su trabajo es importante y que afecta la vida de los demás. Desde quien barre el piso, su trabajo es importante.
–Falta de Medición. El empleado debe de tener manera de medir de que está haciendo las cosas bien. Que esa relevancia que tiene su trabajo se pueda medir incluso en aspectos subjetivos. Deben buscarse indicadores que le digan al empleado que lo está haciendo bien. E incluso no para que se le estén practicando evaluaciones periódicas, sino para que él mismo se vaya «midiendo». Puede resultar complicado en casos como en el de la persona que barre el piso definir la medición, pero puede ser algo tan simple como el número de personas que está satisfechas con la limpieza. Y como lo sabría? Preguntando! O una persona de atención al cliente? El número de veces que él/ella sonrió y las veces que le sonrieron. Suena simple pero las mediciones muchas veces se enfocan a lo negativo, a las quejas o a lo financieramente medible solamente. Pero cada empleado debe poder «llevar su score» sobre lo que es importante en su trabajo de lo contrario se desmotivará. Imaginen a los jugadores de un equipo deportivo en partido donde no se lleva el score?
Evaluemos si en nuestras empresas o trabajos tenemos presentes estos signos y en su caso qué podemos hacer para que los trabajos no sean miserables para nuestros colaboradores.
Seguramente si estas situaciones se están presentando, sus colaboradores no están motivados y por lo mismo no están rindiendo como pudieran.
Y si es así, seguramente está dejando dinero en la mesa. No es por caridad. Darle a los colaboradores un trabajo motivante nunca ha estado peleado con las utilidades. Al contrario.
Si tiene estas situaciones, tiene potencial de mejorar.
Los Diez Mandamientos para Arruinarte
Publicado: el miércoles 5 de octubre de 2011 | Por: Francisco

A todos quienes están en el mundo de los negocios les recomendamos el libro «Los 10 mandamientos para Arruinarte» escrito por Donald Keough ex-presidente de Coca Cola. (En inglés es «The 10 commandments for business failure»
Es un libro interesante para quienes dirigen una empresa pero también para muchos dirigidos que seguramente se identificarán con él.
Los 10 mandamientos que señala son:
1. Deja de Tomar riesgos
2. Sé Inflexible
3. Aíslate
4. Asume que eres Infalible
5. Juega el juego cerca de la línea de “foul”
6. No tomes tiempo para pensar
7. Pon toda tu fé en expertos y consultores externos
8. Ama tu burocracia
9. Manda mensajes mixtos
10. Siente temor del futuro
Y uno extra…
11. Pierde la pasión por el trabajo y la vida
Vale la pena sobre todo porque muchos verán que lo contrario se aplica… y los resultados obtenidos son congruentes con el título del libro.
Saludos!
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Francisco Javier Duarte R.
Coach/Consultor
Con 11 años de experiencia a nivel gerencial en un grupo empresarial regional.
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