En este espacio buscamos compartir con usted información y nuestras opiniones y comentarios de diferentes temas que creemos pueden ser de su interés
Inteligencia emocional: Del conocer al reconocer
Publicado: el lunes 21 de mayo de 2012 | Por: Francisco
“Estamos siendo juzgados bajo un nuevo criterio: no sólo por cuán inteligentes somos, o por nuestra formación y experiencia, sino también por la forma e que nos manejamos con nosotros mismos y con los demás”. – Daniel Goleman.
-“Estás enojado?”
-“No tengo nada!”
-“Por qué estás molesto? Qué tienes?”
-“No sé! No tengo nada!”
—————————————-
Esta escena se pudiera repetir con el miedo, la tristeza o incluso la felicidad. La inteligencia emocional es un concepto que ha cobrado mucha fuerza en los últimos años y en lo personal la describo como el tener la capacidad de reconocer nuestras propias emociones y las de los demás, ante diferentes situaciones y una vez conociéndolas, analizar sus orígenes para poder responder en vez de reaccionar.
Daniel Goleman es quien hizo famoso este concepto a través de sus artículos y libros, y otros autores han recogido este concepto. Fred Kofman en su libro “La empresa consciente” menciona algunos elementos para “dominar” nuestras emociones.
El primer paso es conocer nuestras emociones y estar conscientes de lo que sentimos en un determinado momento. Al reconocerlo, debemos de hacerlo sin juzgarlas ni juzgarnos a nosotros mismos. Nuestro cuerpo, nuestra persona está sintiendo esa emoción. No es ni buena, ni mala. Es una reacción natural y no podemos pedirle a nuestro ser no sentir ciertas emociones ante ciertos eventos.
Sin embargo, es importante que una vez que estamos conscientes de lo que estamos sintiendo, tengamos la capacidad de regular nuestros impulsos. No es lo mismo, el impulso que la emoción. Puedo estar muy molesto contigo (emoción), pero esto no significa que por eso deba golpearte (impulso).
El siguiente paso sería entonces, una vez que reconocemos y regulamos nuestras emociones, el identificar el origen de las mismas. Qué nos molestó? Que nos puso tristes? Qué me provoca ese miedo? En la medida que conozcamos su origen, podremos responder mejor a nuestras emociones y a las situaciones que las provocan.
Lo interesante aquí es que las emociones son generadas por creencias o interpretaciones de cada uno de nosotros. En otro artículo mencionamos que una cosa son los hechos que realmente pasan y otra distinta, la percepción e interpretación que cada uno tenemos de ellos.
Por ejemplo, Kofman señala las siguientes emociones y la interpretación que hace que las sintamos:
Felicidad – Creo que pasa algo bueno
Tristeza – Creo que pasa algo malo
Entusiasmo – Creo que algo bueno puede pasar
Miedo – Creo que algo malo puede pasar
Gratitud – Creo que alguien hizo algo extraordinario por mí
Coraje – Creo que alguien me lastima
Culpa – Coraje hacia uno mismo
El mismo hecho puede provocar diferentes emociones en diferentes personas, así como el mismo hecho puede provocar diferentes emociones en uno mismo dependiendo de las circunstancias.
De esta forma, el último paso que nos faltaría para crear conciencia de nuestras emociones es el poder expresarlas adecuadamente. Nuestro sentimiento y lo que lo provoca. Y en la medida que lo podamos hacer, podremos ir profundizando cada vez más e irnos conociendo.
“Siento coraje cuando llegas tarde porque interpreto que no te importo tanto como tus otras ocupaciones y eso me lastima. Crees que tiene sentido lo que te digo? Me gustaría que me dedicaras más tiempo por lo que te quiero pedir que…”
Una manera muy diferente de reconocer y expresar nuestras emociones.
Responder a ellas y no reaccionar a ellas. Esto puede hacer una gran diferencia en nuestra vida.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
La humildad del líder
Publicado: el lunes 14 de mayo de 2012 | Por: Francisco
«Ser humilde para con los superiores es un deber; para con los iguales, una muestra de cortesía; para con los inferiores, una prueba de nobleza.» – Benjamin Franklin
Sin duda uno de los personajes más admirados de la historia reciente es Nelson Mandela. Su biografía es verdaderamente un caso de estudio, pero en este espacio quiero aprovechar solo un breve relato que hace algunos días encontré en el que hacen referencia a su persona.
Se dice que un hombre de negocios asistió a una cita con Mandela en el palacio presidencial mientras era Presidente de Sudáfrica. El empresario se sorprendió al llegar porque Mandela se encontraba esperándolo en el estacionamiento para recibirlo. Mandela lo saludó, así como a su chofer. Después de esto, el presidente y el empresario entraron al palacio donde desayunarían mientras que el chofer regresó al automóvil a esperar.
Una vez en la mesa Mandela le pregunta al empresario: “Pensé que eran dos personas” a lo que el empresario responde: “No. Vengo yo solo”. “Y qué hay del otro caballero que saludé?” insistió el presidente. “No, señor, él es solo un chofer. Él esperará en el auto” respondió.
Para sorpresa del hombre, Mandela se levantó de su lugar y fue al auto y al regresar anunció a la servidumbre: “El caballero nos acompaña a desayunar, podrían poner otro plato por favor?”
Sin duda, debió ser una verdadera lección tanto para el empresario como para el chofer.
La pregunta es: Cuántos de nuestros líderes realmente tendrán esa humildad? Más aún: Cuántos de nosotros, independientemente de nuestra posición, tenemos esa humildad?
La humildad, el tratar a las personas como iguales independientemente de su posición social o económica, o de la nuestra, es una cualidad que todos debiéramos perseguir. Sin embargo, para las personas en posiciones de liderazgo esto es aún de mayor importancia si aspiran a ser verdaderos líderes. Hay quien dice que la autoridad es un pobre sustituto del liderazgo. Lo que sí es cierto, es que un líder carente de humildad caerá en la arrogancia y en la prepotencia provocando que la gente no le siga. Probablemente le obedezca, pero no le seguirá.
Tú crees que Mandela ganó o perdió al actuar de esa manera? Perdería el respeto de las personas? Seguramente lo ganó. Seguramente la imagen de estas personas y “el sabor de boca” que se llevaron de el presidente superó sus expectativas. No tenía nada que perder si en vez de esperar a la persona en el estacionamiento le esperaba en su despacho y probablemente lo hacía esperar 15 minutos. A fin de cuentas era el presidente! No hubieran hablado mal de él si dejaba al chofer esperando. Que más da… Solo era un chofer!
Liderazgo puede a veces sonar un concepto trillado, sobreexplotado y en ocasiones mal empleado. Pero esto no lo hace ser menos importante. El verdadero liderazgo se basa en las personas, y el verdadero líder también. Se preocupa por ellas de una manera auténtica, no de una manera manipuladora. El que busca que lo sigan, pensando en sí mismo, difícilmente lo conseguirá. Pero aquel que realmente piensa en los demás es quien siempre tendrá quien le siga.
Humildad no es sumisión. Humildad no es hacerse menos. Humildad es hacerse igual. Y al final del camino, todos somos personas con pensamientos y sentimientos. El verdadero líder sabe y reconoce esto.
Humildemente…
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Ser-Hacer-Tener
Publicado: el lunes 7 de mayo de 2012 | Por: Francisco
“La vida mejora, cuando mejoras tú como persona.” – Virend Singh
Ser – Hacer – Tener (Be-Do-Have) es un modelo que se ha venido mencionando recientemente como una fórmula para el éxito. Pero… qué es el éxito? Esto dependerá de cada uno de nosotros. El éxito no se mide en diplomas, ni en viajes, ni en millones, ni en aplausos. El éxito es algo intrínseco a cada uno de nosotros. Tan solo hace unos días acaba de morir, aparentemente por suicidio, Junior Seau considerado un exitoso exjugador de futbol americano. Reconocido, admirado, con su vida económica resuelta y sin embargo se quitó la vida.
Sin embargo, habemos muchos que siempre anhelamos que nuestra vida mejore, y sobre todo que nuestros problemas financieros se resolvieran de la noche a la mañana. Quisiéramos que el éxito tocara a nuestra puerta y que se cumplieran nuestros sueños. Sin embargo, si realmente tenemos esos sueños, qué nos impide alcanzarlos?
La realidad es que en muchos casos el problema es que ni siquiera tenemos ese sueño bien claro. Por lo mismo no actuamos para alcanzarlo si no sabemos siquiera lo que queremos alcanzar. Y obviamente nunca lo tendremos o alcanzaremos.
Por eso primero debemos SER. Debemos saber quienes somos, cuales son nuestros valores y qué es lo que realmente nos llena y lo que realmente queremos. Debemos programarnos para esa persona capaz de alcanzar esos sueños.
Una vez que “somos”, entonces viene el HACER. Trabajar para caminar hacia nuestras metas. Tomar decisiones, prepararnos, esforzarnos, construir nuestro propio camino. Estas primeras dos etapas requieren de esfuerzo y un nivel de auto-conciencia elevado.
Por último, viene el TENER. Cosechar los frutos de nuestros esfuerzos tanto en lo individual como en nuestras relaciones, familia, profesionalmente, etc. y esto no es necesariamente medido con pesos y centavos, pero incluso si se tratara de pesos y centavos también se debiera de seguir este mismo camino para que el tener tenga sentido.
El problema está cuando queremos el tener sin lo anterior. Quiero tener una familia feliz pero no soy alguien que la valoro lo suficiente y no me esfuerzo día a día para que así sea? Entonces será casi imposible que la tenga. Quiero ser una persona exitosa en el ámbito profesional pero no me preparo lo suficiente y no estoy dispuesto a hacer sacrificios porque en el fondo quiero tener dinero pero no desarrollo profesional? Que no nos extrañe quedarnos en el camino.
Por otra parte podremos encontrar gente exitosa a la vista de muchos pero que anteponen el hacer o el tener al ser. Esto hará que estas personas se enfoquen más en conseguir muchas veces logros materiales o satisfactores externos, o bien, en que su felicidad esté determinada por elementos externos. Probablemente sean “felices” al comprar una mansión… siempre y cuando el vecino no compre una más grande!
Ser-Hacer-Tener no es un receta mágica. Solo es un camino que se tiene que caminar.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Percepción o Realidad?
Publicado: el lunes 30 de abril de 2012 | Por: Francisco
“Para cambiarnos a nosotros mismos efectivamente, primero debemos cambiar nuestras percepciones” – Covey
Hace aproximadamente un año, mi madre tuvo un pequeño accidente automovilístico. Después de unos minutos llegué al lugar del accidente (que realmente era muy leve) pero el otro automóvil ya no estaba. “Qué pasó?” – le pregunté. “No sé bien” – fue su respuesta.
Inicialmente su versión fue que ella por descuido probablemente se le atravesó al otro vehículo y al sentir el golpe se detuvo más adelante para poder hacerme la llamada pero para su sorpresa el otro auto no se quedó en el lugar. Al llegar yo, estaba nerviosa y con sentimiento de culpabilidad. Después de ver más a detalle el golpe, y al no haberse quedado para reclamar, llegamos a la conclusión que quien había tenido la culpa del choque era la otra persona. Al ver a mi madre aún algo desanimada por lo ocurrido, le explicamos que no era su culpa, le mostramos el choque y el por qué no podía haber sido como ella creía inicialmente. En ese momento, sus sentimientos cambiaron y de una “tristeza” y culpabilidad se transformaron en coraje hacia quien le había chocado y no había respondido a su error yéndose de la escena.
A qué viene este relato?
Es una manera de ejemplificar el papel tan importante que juegan nuestras percepciones en nuestra vida. En este caso existió un hecho: Un choque. Pero ese mismo hecho puede tener diferentes interpretaciones y percepciones cuando pareciera que no hubiera lugar a ello por ser algo concreto y objetivo. De la tristeza al coraje en segundos, cambiando la percepción sobre el mismo hecho. Cuántas veces no estamos dejando que nuestras percepciones se interpongan en nuestro camino? Cuantas veces somos infelices por culpa de nuestras percepciones? Cuántas veces nos limitamos por nuestras percepciones?
La buena noticia es que es algo que podemos cambiar. Podemos auto-educarnos a tratar de ver la vida de una manera diferente. El mundo no es color de rosa se dice. Pero si te pones unos lentes rosas probablemente sí lo sea. O no? En su libro “El hombre en busca de sentido” Viktor Frankl ejemplifica de gran manera esto ya que a pesar de encontrarse prisionero en un campo de concentración nazi durante la segunda guerra mundial siempre mantuvo una actitud positiva. Fue Frankl quien dijo : «Todo puede serle arrebatado al ser humano… excepto la última de las libertades: elegir su propio camino, y la actitud con que se enfrentará a una determinada circunstancia».
Y estas percepciones las usamos tanto para hacer juicios de nosotros mismos y nuestras circunstancias, influyendo en nuestra actitud y nuestro estado de ánimo, como para los juicios que hacemos de los demás y del entorno en general. Cuantos conflictos se originan por diferencias en percepciones? Muchos. En el momento que le demos a la realidad su lugar y a la percepción el suyo, muchas de nuestras situaciones problemáticas cambiarán. La realidad son los hechos. Estos son lo que son y punto. La interpretación que les damos y la percepción que filtramos son nuestros y de nadie más así que no podemos tratar de imponer en los demás lo que es algo nuestro como si fuera la realidad. Así como tampoco debemos auto-imponernos bloqueos o sentimientos producto de nuestras mismas percepciones.
La próxima vez que tengamos un conflicto hagamos una pausa y analicemos: “Qué de esto que discuto es un hecho, y que es mi propia percepción?”. Y la próxima vez que estemos deprimidos, tristes, enojados, etc. hagamos una pregunta similar: “De lo que me está pasando, cuál es el hecho en sí y qué percepción tengo de ello?. Si cambiara mi percepción qué pasaría?”. No se trata de cambiar siempre nuestras percepciones. Se trata de reconocer que éstas no son hechos y por lo tanto son solo nuestras y son modificables. En el momento que hagamos esto estaremos dando un gran paso.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
168
Publicado: el lunes 23 de abril de 2012 | Por: Francisco
168 horas son las que tenemos a nuestra disposición cada semana. Alguna vez te has preguntado en qué las utilizas?
Hace unos días me topé con esa pregunta en un libro y la verdad es que al hacer el análisis te puedes llevar algunas sorpresas. No existe una administración del tiempo ideal ya que cada quien tenemos diferentes actividades, circunstancias, etc. Lo que sí es una realidad es que ninguno de nosotros podemos administrar el tiempo, ya que todos tenemos las mismas 168 horas cada semana. No las podemos “administrar” y pensar en ahorrar una pocas para la próxima semana. Lo único que está a nuestro alcance es administrar nuestras actividades y el uso que le damos a ese tiempo.
Cuánto tiempo trabajas? Cuánto tiempo duermes? Cuánto tiempo te diviertes?
Es común que nos quejemos de que no nos alcanza el tiempo, pero cuantas veces realmente hemos analizado en qué se nos va?
Te invito a hacer el siguiente ejercicio:
Calcula o “presupuesta” en qué utilizas tus 168 horas cada semana. Muy probablemente te darás cuenta que después de dormir, trabajar, comer, pasar tiempo de ocio, tiempo con la pareja, tiempo con los hijos, etc. aún te sobran algunas horas cada semana. Si este es el caso, entonces a donde se van?
Ahora bien, la segunda parte del ejercicio sería que en esa semana que “presupuestaste”, lleves un registro de las actividades que realmente realizaste y el tiempo que cada una te consumió. Se parecen a lo que pensaste? A dónde se fueron aquellas horas que nos quedaban disponibles?
Si tu tiempo está correctamente aprovechado (Ojo! no dije administrado) felicidades! Pero si no es así, entonces te sigue aplicando el “no me alcanza el tiempo”? Crees que puedes leer más, estudiar, desarrollar un proyecto nuevo, generar un ingreso adicional, etc. con esas horas sobrantes? O bien, podrías cambiar un poco la proporción de las actividades que consumen tu tiempo? Que pudieras dejar de hacer? Que debieras de estar haciendo que no haces?
Cada quien tenemos metas diferentes en la vida, pero la verdad es que nadie puede quejarse por no tener tiempo suficiente. Aquellas personas exitosas a través de la historia sabes cuántas horas tenían cada semana? 168.
Así que la próxima vez que sintamos que el tiempo no nos alcanza pensemos en qué hicimos con esas 168 horas!
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
En la siguiente liga se encuentra un formato que pudiera servirte de muestra para realizar este ejercicio. Se encuentra en formato pdf y Excel. Espero te sirva.
http://crececoach.com.mx/categoria/recursos/area_de_descargas/
Enfoque. Requisito para el éxito.
Publicado: el lunes 16 de abril de 2012 | Por: Francisco
“Nada te da más poder que enfocar todas tus energías a una sola meta”
En diversos libros podemos encontrar la importancia de establecer metas, de mantenerse enfocados en estas y trabajar para alcanzarlas y de esta forma lograr el éxito. Esto siempre me había hecho sentido al leerlo pero nunca como ahora. Con mucha gente que me rodea, con quienes trabajo e incluso en mi misma persona me he dado cuenta de la gran importancia de tener claridad en nuestras metas. Qué pasa cuando vemos una presentación borrosa en un proyector? Ajustamos el enfoque verdad? De lo contrario esa proyección no tendría ningún sentido porque está difusa. Lo mismo pasa con nuestra vida. Si no enfocamos no tendremos claridad y si perseguimos 50 metas al mismo tiempo, nuestros esfuerzos no tendrán sentido.
Imagine un corredor de un maratón que cada kilómetro lo vuelve a empezar. Eso nos pasa mucho y a muchos.
Hay emprendedores que inician un proyecto y a la mitad se “emocionan” con otro dejando el primero tirado. Profesionistas que quieren lograr ascender profesionalmente pero los tienta la idea de ser independientes. Empresarios que quieren consolidar su empresa pero primero inician otra. Consultores que no saben si prefieren impartir cursos, dar clases, escribir artículos o libros, trabajar con empresas, etc. Ejemplos podemos encontrar muchos, pero la pregunta aquí es: Cuántas veces no nos ha pasado que mientras traemos la euforia y la emoción del nuevo proyecto estamos “comprometidos” con él, para que unos días después se enfríe y otra idea se nos meta en la cabeza? Seguramente a todos nos ha pasado alguna vez. Lo complicado de esto es como la clásica pregunta del huevo y la gallina: Perdemos el enfoque porque nuestra meta no era la correcta o nos desviamos de la meta porque perdimos el enfoque?
Por el contrario, las personas verdaderamente exitosas son aquellas que tienen realmente claro lo que quieren lograr. Definen el camino que van a seguir y no descansan hasta lograr su meta. El común denominador de las personas exitosas que he tratado es un alto nivel de enfoque y compromiso con el logro de la meta trazada sin ceder a las demás tentaciones. Y en estas tentaciones podemos contar tanto al relajarnos y cambiar el trabajo por la televisión, como al que nos distraiga la nueva receta para ser millonario que le funcionó al vecino.
Si usted tuviera que atravesar un bosque para rescatar a un hijo o un ser querido en peligro, cree que se desviaría porque en el camino encontró un lago para descansar o porque tiene que atravesar una zona llena de insectos que implica este y otros severos sacrificios? Si tenemos clara nuestra meta, y esta a su vez tiene un “para qué” lo suficientemente fuerte para nosotros, entonces debemos comprometernos con ella y trabajar enfocados ya que de lo contrario cada cierto tiempo estaremos nuevamente en el punto de salida.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Escuchar: Un trabajo que requiere más que oídos.
Publicado: el lunes 9 de abril de 2012 | Por: Francisco
«Uno de los más grandes regalos que le puedes dar a otra persona, es tu completa atención cuando te habla»
En nuestros artículos anteriores mencionamos la importancia de dar una adecuada retroalimentación a las personas con quienes tratamos. Sin embargo, si queremos tener una comunicación realmente efectiva, un elemento indispensable es que sepamos escuchar. Y por escuchar no debemos referirnos a tener la capacidad de percibir los sonidos que emite la otra persona, sino el captar el mensaje completo que nos está queriendo transmitir.
Incluso, una verdadera escucha no debe limitarse a las palabras pronunciadas sino que debe ir más allá. Hay quienes señalan que las palabras pueden llegar a transmitir solo un 7% del mensaje. El otro 93% es principalmente el lenguaje corporal, la expresión facial de la persona, el tono de la voz y el contexto. Es muy diferente un “Estoy muy feliz” con los hombros caídos, la mirada gacha y en un tono de voz débil que un “Estoy muy Feliz!” con una postura erguida, brillo en los ojos y un tono de voz vivo y animado. Es por esto que debemos trabajar en desarrollar la capacidad de tener una escucha completa si queremos realmente entender lo que nos están diciendo.
En ocasiones podemos tener una escucha superficial en la que solo aparentamos escuchar pero realmente no estamos enfocados en nuestro interlocutor y en lo que dice. “Te estoy oyendo no te preocupes, prosigue” (mientras respondemos varios e-mails durante esta “conversación”). En otras ocasiones, podemos estar atentos, pero en vez de realmente escuchar estamos pensando mientras escuchamos para aportar nuestras propias opiniones impidiendo que el mensaje se nos transmita completo.
Incluso podemos estar totalmente atentos a lo que nos está diciendo verbalmente nuestro interlocutor, pero no estar nosotros captando el mensaje porque nos enfocamos solo en sus palabras.
La verdadera escucha es aquella en la que pongo atención a tus palabras sin interrumpirte, me enfoco realmente en ti y percibo lo que tus expresiones y tu tono de voz me transmiten. Clarifico cuando es necesario lo que me dices para asegurarme de no captar un mensaje que pueda estar distorsionado. Evito filtrar lo que me dices con mis propias opiniones o prejuicios y evito darte una solución rápida en lugar de escucharte.
Cuántas de nuestras interacciones con otras personas realmente aplicamos una escucha así? En cuántas ocasiones no escuchamos porque estamos simplemente esperando que la otra persona termine de hablar para “entrar en acción”?
La próxima vez que tenga una conversación tenga esto en mente y revise si su escucha fue real y completa. No es fácil lograrla, pero es un elemento que hará que nuestras comunicaciones sean mucho más efectivas.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Retroalimentar… más que felicitar o regañar (2da Parte)
Publicado: el lunes 2 de abril de 2012 | Por: Francisco
En nuestro artículo anterior mencionamos una situación con una mala retroalimentación, pero la pregunta obligada es: Entonces qué es y cómo es una adecuada retroalimentación o feedback?
Para responder esto debemos tener claro primero para qué nos vamos a comunicar o retroalimentar a otra persona. El feedback puede servir diferentes propósitos pero principalmente podemos decir que es para motivar (no es solo felicitar) o para buscar mejorar el rendimiento (que no es lo mismo que regañar).
Cuando damos Feedback con la idea de Motivar a alguien debemos observar los siguientes puntos:
- Que sea de manera inmediata. No esperes a que se “enfríe” la situación que quieres reconocer. Si Laura hace una excelente presentación, díselo saliendo de la misma.
- Reconocer cualquier mejora no solo la excelencia. Si su presentación no es como tú quisieras pero presenta mejoras sobre las anteriores, es momento de reconocérselo. Si nos esperamos a la perfección, como va a saber la persona que va en el camino correcto?
- Que sea específico. Es importante clarificar qué es aquello que hizo bien y que debiera repetir, de lo contrario, un “buen trabajo” o “una palmadita en la espalda” no incentivarán la conducta correcta.
- Que sea continuo. Si el feedback lo damos “a veces”, su efecto motivador se perderá. Si hoy logramos una mejora y nos lo hacen saber, nos motivamos. Si la próxima vez volvemos a mejorar, pero no nos lo hacen saber no sabemos si realmente mejoramos, ocasionando esto una desmotivación y provocando también que probablemente tengamos un retroceso ya que “antes sí me felicitaron”.
Por otra parte, cuando lo que queremos es que la persona con quien tratamos mejore su rendimiento (porque el actual deja que desear), lo que debemos observar es:
- Definir el asunto sin juzgar. Si el reporte de Luis no tiene la calidad necesaria, debemos hacerle ver objetivamente los puntos a mejorar. “Esto no sirve” o “esto es una cochinada” no son maneras objetivas de retroalimentar y van cargadas de juicio.
- Explicar las consecuencias. Hacerle ver a la persona que en caso de que su desempeño no mejore, existirán consecuencias negativas. Esto no es amenazar, sino informar. “Si no corriges eso, el director no podrá tener información confiable y tomará una decisión equivocada y esto tendrá un efecto negativo en tus posibilidades de ascender más adelante”.
- Pedir soluciones. Permitirle a la otra persona que aporte posibles soluciones a la situación particular y no solo imponerlas.
- Enfoque al futuro y mente abierta. Se debe retroalimentar con un enfoque al futuro, no al pasado. Un enfoque hacia la mejora no hacia los errores cometidos. Y en este punto se deberán explorar nuevas opciones e incentivar a que sean aportadas.
- Reconocer lo positivo. Por lo general no todo es malo. Hay que reconocer lo que es positivo y las aportaciones positivas que haya hecho la persona durante la conversación de feedback.
- Llegar a un compromiso. Por último, y parte fundamental es llegar a un compromiso para mejorar el aspecto tratado y definir “mecanismos” de seguimiento. De lo contrario puede ser que nuestra retroalimentación se haya quedado solo en “buenos deseos”.
Por último, nos queda a cada quien evaluar: Realmente damos una correcta retroalimentación, o solo nos quejamos de que las cosas no se hacen como queremos? Realmente reconocemos las mejoras o el crecimiento en las demás personas, o esperamos que se autoevalúen y automotiven?
Una buena comunicación probablemente por sí sola no hará que nuestra empresa (o nuestra vida) mejore, pero la ausencia de ella casi nos garantizará el fracaso.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Retroalimentar… Más que felicitar o regañar (1 de 2).
Publicado: el lunes 26 de marzo de 2012 | Por: Francisco
Juan, director de la compañía llega con Luis, el gerente de finanzas y avienta sobre su escritorio el análisis de las finanzas de la empresa que le había solicitado. “Esto no sirve. Necesito que lo vuelvas a hacer”, le dice en un tono autoritario. Sin decir más al salir de la oficina de Luis se encuentra con Laura y le dice “Buen trabajo con el cliente!” y sigue su camino a su oficina.
Cual de las dos interacciones fue correcta? En realidad ninguna. Definitivamente que la manera como se dirigió con Luis dejó que desear en cuanto a amabilidad, respeto, etc. pero con Laura a pesar de que no fue grosero tampoco fue efectivo en su comunicación. El problema: En las dos situaciones estaba “retroalimentando” (dando Feedback). En una negativamente y en la otra positivamente, pero en ambas de una manera limitada.
Un grave problema que se presenta en las empresas y en cualquier grupo de personas, es que la retroalimentación no se hace de una manera adecuada.
En el caso de la retroalimentación negativa, debió decirle a Luis cual era el problema con su análisis. Indicarle además lo que debería incluir en su reporte y como hacerlo para que este cumpla con los requerimientos. Además debe hacerle ver las partes que están correctas, ya que no todo se tendrá que modificar. De esta forma, Juan estará realmente dando un retroalimentación a Luis sobre lo que debe mejorar y estar en posición para recibir un mejor trabajo la próxima vez. De lo contrario, Luis, además de quedar resentido, no tiene la más mínima idea de lo que está mal y es probable que en el “próximo intento” deje igual lo que no le gustó a Juan y modifique lo que estaba correcto.
Por otro lado, al felicitar a Laura, no le está diciendo exactamente lo que originó la felicitación. Será la venta que acabo de hacer? Será como manejé la reunión? Será el cliente que acabo de ver ayer o el que visitamos la semana pasada?. Aunque Laura se siente contenta por la felicitación, no tiene la certeza de qué conducta es la que debe repetir en el futuro. Probablemente su última presentación con el cliente no haya sido tan buena y Juan haya considerado que era mediocre, pero aún así, como llevó a cabo excelentemente el proceso de cierre de la cuenta y consiguieron al cliente, el resultado buscado se logró. Pero probablemente Laura crea que el estándar de calidad de sus presentaciones es el deseado y esto le ocasione perder cuentas en el futuro. Lo peor de todo es que Juan sí lo sabe.
Juan no le dijo a Luis ni a Laura lo que deben mantener o lo que deben cambiar. Y esta comunicación ineficiente tendrá la consecuencia de un trabajo en el futuro que no se apegue a lo que el director y la empresa espera de ellos. Esto puede ir frustrando a las partes, incrementando la tensión, bajando la motivación y reflejándose en los resultados de la empresa.
La mala comunicación es uno de los grandes problemas de las empresas, y algo que en el inicio parecía trivial como una felicitación o un regaño se puede convertir en una verdadera bola de nieve. En la segunda parte de esta artículo comentaremos de las “reglas” que debemos observar para que nuestra retroalimentación sea eficiente y efectiva.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
El problema de los Ingresos: Lo que quiero vs lo que genero
Publicado: el martes 20 de marzo de 2012 | Por: Francisco
En el ámbito de las finanzas personales existen muchos sub-temas de los que se pueden escribir artículos como el manejo de tarjetas, la contratación de seguros, la evaluación de diferentes inversiones, etc. Sin embargo, de alguna manera aunque sea indirecta, lo que hemos comentado hasta ahora nos sirve para darnos una idea de cómo manejarnos en cada uno de esos aspectos, además que tendríamos que entrar en aspectos más específicos o incluso más técnicos para cada caso.
En esta ocasión, y para cerrar con esta serie de artículos relacionados a las finanzas personales hablaremos de la generación de ingresos. Y no están al final porque sean menos importantes, pero sí porque aún con ingresos elevados podemos tener finanzas personales en malas condiciones. Es por esto que debemos trabajar en nuestra disciplina primero, antes que en el generar más dinero.
Como hemos mencionado, el dinero es un medio no un fin, por eso debemos definir claramente ese fin y trabajar para generar aquel dinero que nos permita alcanzarlo. En una economía como la actual con altas tasas de desempleo, bajos sueldos, etc. resulta complicado hablar de una receta secreta para generar mayores ingresos por lo que nos enfocaremos a ver este punto desde una óptica optimista pero realista.
Si realmente tenemos un fin claro en mente, tenemos la disciplina para cuidar lo que generamos y también la fuerza de voluntad y la motivación suficiente, probablemente encontraremos los medios para generar mayor ingreso. Qué puedes hacer para generar ingresos después de tu horario de trabajo? Qué sabes hacer que los demás valoren? Qué puedes elaborar para vender? Qué producto puedes distribuir ya sea en un multinivel o como comisionista? Puedes conseguir un empleo adicional? Qué habilidades necesitas desarrollar para obtener un mejor empleo y un mejor sueldo? Qué estás haciendo para eso?
La generación de ingresos no es fácil. La realidad es que seguramente será un proceso que tomará tiempo. Requiere esfuerzo, pero requiere sobre todo acción. No nos va a caer del cielo más dinero. Por lo general lo tenemos que salir a buscar. Y una vez que entremos en esa dinámica, entonces sí, “por casualidad” empezarán a cruzarse en nuestro camino nuevas oportunidades de generar ingresos. La suerte difícilmente encuentra a aquel que se queda encerrado en su casa viendo televisión.
Si pensamos en nuestra “vida ideal” para la que requerimos X cantidad de dinero, entonces lo que sigue es salir a buscarlo y trabajar por él. Si no definimos cuanto queremos ganar para alcanzar nuestras metas, entonces de nada nos servirá quejarnos de que no ganamos lo suficiente o que el dinero no alcanza. Esto no quiere decir que es fácil lograrlo, pero significa que tenemos que tomar acción y responsabilidad de nuestra situación y no ser las víctimas de la película.
Como mencionamos en un artículo anterior: No se trata de ganar todo el dinero que podamos sino todo el dinero que nos merezcamos.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
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Francisco Javier Duarte R.
Coach/Consultor
Con 11 años de experiencia a nivel gerencial en un grupo empresarial regional.
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