En este espacio buscamos compartir con usted información y nuestras opiniones y comentarios de diferentes temas que creemos pueden ser de su interés
Los Números vs. Las Personas
Publicado: el miércoles 1 de agosto de 2012 | Por: Francisco
“Mientras todos están ocupados manteniendo feliz al jefe, quién se ocupa de mantener felices a los clientes y a los empleados?”
Es interesante encontrar una gran cantidad de empresas, empresarios y directivos preocupados y ocupados en mejorar sus resultados. Buscando la manera de que los números mejoren y tratando tener instrumentos para medir y evaluar el desempeño. Los números mandan.
Algunos otros empiezan luego a pensar que sería bueno definir los perfiles que debe tener su gente, las funciones que debe desempeñar y los parámetros con que se va a medir su efectividad.
Otros además se preocupan por tratar de tener una máquina bien aceitada donde se definan procesos claros y estandarizados para que el trabajo “fluya” sin mayor complicación.
Y para nada los indicadores y la evaluación de los resultados y del desempaño son malos. Tampoco lo es el tener procesos claros y bien definidos. Todos ellos son sumamente importantes y sumamente útiles para dirigir una empresa.
La pregunta que me surge es: Y las personas? Sus problemas? Su motivación? Todo eso donde queda? Y no solo de los empleados, sino de los clientes e incluso de los mismos miembros del equipo directivo.
Son tantos los aspectos que se deben cuidar de un negocio que en ocasiones pareciera que nos olvidamos que al final del camino todos somos personas con aspiraciones, con sentimientos, con problemas, con alegrías, con miedos, con limitantes, etc.
Nos olvidamos que el número en el papel es el resultado de que alguien hizo una función. De que alguien tuvo una interacción con un cliente. Y que ese cliente a su vez es también una persona no un número!
El aspecto humano, pareciera tener que estar compitiendo continuamente por ganar un “espacio” en la mente de los directivos de la empresa, pero el alto enfoque a resultados tangibles y medibles se la pone continuamente muy difícil. Es una verdadera guerra por ganar la atención, las energías y el tiempo de los directivos.
Pero los verdaderos líderes debieran de dedicar tanto tiempo a las personas como a lo demás aspectos vitales del negocio, o incluso más.
Y es que no debieran estar peleados. Al contrario, es una continua relación causa efecto, pero que pareciera que se diluye fácilmente.
Un incremento en ventas en un estado financieros es visto como algo tangible. Una nueva promoción se puede identificar claramente con ese incremento en ventas. Pero el contar con personal de ventas y servicio al cliente motivado, feliz de realizar su trabajo y comprometido con la empresa pareciera no establecerse claramente como una causa para este mejor resultado. De igual forma, tampoco pareciera que el dedicarle tiempo al aspecto humano pudiera ser una causa para que estos empleados se encuentren felices, motivados y comprometidos. En muchas ocasiones asumimos que las personas somos casi robots. Nos auto-motivamos y no requerimos más motivación cuando hacemos bien las cosas. Nos auto-informamos y no requerimos que nos recuerden y transmitan la visión de la empresa. Nos auto-corregimos y no requerimos retroalimentación cuando podemos hacer algo mejor. La realidad es otra muy distinta.
Sin embargo, es raro (pero sí los hay) encontrar directivos que estén pensando analizar su aspecto humano para ver sus “resultados” en este aspecto y de esta forma buscar la manera de mejorarlo y hacerlo más saludable y propicio para que se logre lo que la empresa quiere. Si bajan las ventas, inmediatamente se busca una promoción o alguna otra estrategia para levantarlas. Y si baja la satisfacción del personal? O la capacidad de trabajo en equipo? O si la comunicación interna es mala? Qué hacemos? O peor aún, lo sabemos?
Y a fin de cuentas, es solo una cuestión de cambiar un poco el enfoque y empezar a que se vea esto “del aspecto humano” no como un tema “soft”, sino también como una causa de esos números y resultados que tanta atención obtienen de los directivos.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Como atrapar un mono
Publicado: el lunes 23 de julio de 2012 | Por: Francisco
“En 20 años estarás más arrepentido de las cosas que no hiciste, que de aquellas que hiciste” – Twain
Leí hace unos días que algunas tribus africanas capturan monos de una manera muy práctica sin el uso de artefactos avanzados ni armas. En el tronco de un árbol hacen un hoyo de una medida que la mano del mono pueda entrar justa. En el interior de ese árbol depositan frutos u otros alimentos que le resultan irresistibles al mono. Eso es todo. Qué pasa? El mono al llegar al árbol, introduce su mano, toma un gran puñado de los alimentos y para su sorpresa al querer sacar su mano, esta no cabe por donde entró debido a que está llena y su tesoro le impide que salga. Para que salga debiera dejar ir lo que ya tiene en las manos. Sin embargo, se esfuerza una y otra vez por querer sacar su mano con los alimentos, y es en este continuo esfuerzo que los “cazadores” pueden tranquilamente echar mano de él.
Creo que algunos de los que leamos esto, podemos identificarnos con estos monos. Cuántos de nosotros nos aferramos a no soltar lo que tenemos aunque esto implique el lograr lo que realmente queremos? Por no soltar algo que tenemos seguro podemos convertirnos en “presas”. Preferimos no dejar ir aunque esto implique estar realmente atrapados.
Es importante que cada uno de nosotros evaluemos si esta es nuestra situación. No significa que todos debamos de hacer cambios radicales y dejar lo que hoy tenemos. Habemos diferentes tipos de personas y probablemente a algunos les haga feliz el mantener esa seguridad a cualquier costo. Pero si no es el caso, qué es lo que nos detiene? Nosotros mismos! Al igual que el mono podría fácilmente sacar su mano del árbol. Pero muchas veces caemos en esa zona de confort que nos impide ir más allá. Sabemos que habrá frutos en otros árboles, probablemente más y mejores pero preferimos los que están a mano.
Pensemos que lo que a veces es nuestra fuente de seguridad, puede ser nuestro principal “grillete” que nos impida alcanzar lo que realmente soñamos.
Cada persona es diferente, así que no debemos generalizar recomendaciones, pero sí pensemos dos veces: Es esto realmente lo que quiero? Es esto lo mejor que hay para mí? Si la respuesta es no, entonces qué me detiene?
No nos convirtamos en monos atrapados, ya que en nuestro caso, no hay nadie que nos esté cazando, somos nosotros mismos quienes decidimos vivir aferrados a un árbol.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Tenemos que esperar a que se hunda el barco?
Publicado: el miércoles 18 de julio de 2012 | Por: Francisco
“Es increíble lo que se puede lograr cuando nadie se preocupa de quien se llevará el crédito.” – Robert Yates
Imaginemos la siguiente situación. Somos tripulantes de una embarcación que navega por el océano. Estamos regresando a casa después de un largo viaje. Tenemos meses desde que salimos de casa y nuestras relaciones más cercanas son con aquellas personas con quienes trabajamos en el barco día a día.
En este barco se pueden identificar diferentes departamentos como Ingenieros del cuarto de máquinas, la tripulación que trabaja directamente con el capitán, mantenimiento y el personal de alimentación.
El barco navega como normalmente lo hace pero al interior existen problemas. Cada departamento cuida sus propios intereses y existen quejas. Las relaciones entre el personal dejan que desear.
Los ingenieros del cuarto de máquinas se quejan con su jefe de que el personal de mantenimiento no hace su trabajo. Señalan que hay partes del barco que necesitan reforzarse.
El jefe de máquinas les da la razón a sus subordinados y les reafirma que mantenimiento no hace su trabajo como debiera.
El personal de mantenimiento a su vez se queja que en el comedor no se les atiende bien ya que comen a un horario distinto, ya que aprovechan la hora de comida del resto para realizar sus labores.
Por su parte el jefe de mantenimiento dice a su equipo que no hagan caso a las críticas de ingeniería. “Solo lo hacen para molestar y hacernos quedar mal. Nosotros debemos cumplir con lo que el capitán nos vaya pidiendo. De esas áreas que necesitan refuerzo no nos han informado”.
Cuando su equipo le solicita que hable con el capitán para que mejore el servicio de comida, él responde que no tiene caso. “El personal del capitán y el capitán mismo son demasiado arrogantes, además de que tienen como consentido al departamento de alimentos ya que siempre le elaboran sus platillos favoritos” – respondió.
Esta es la normalidad de este barco del que muchos quisieran saltar pero que por sus circunstancias no pueden hacerlo.
De repente se viene una tormenta y el barco queda en malas condiciones. El agua empieza a entrar por las fisuras que dejó la tormenta las cuales se formaron porque nadie se hizo responsable de reforzar las áreas más desgastadas del barco. El comedor está inundado al igual que el cuarto de máquinas. La cabina del capitán sufrió un desperfecto eléctrico. Se requiere reparar la situación o de lo contrario el barco se hundirá.
Ante la crisis, todos empiezan a trabajar. Personal de mantenimiento trabaja en la cabina del capitán arreglando el desperfecto, mientras que otros empiezan a sacar agua en conjunto con el personal de alimentos a donde también acuden ingenieros del cuarto de máquinas a apoyar.
Los ingenieros del cuarto de máquinas empiezan a sacar agua mientras el resto del personal de mantenimiento les apoyan. La jornada es complicada y sigue así por varias horas. El capitán baja al cuarto de máquinas y al comedor a apoyar y evaluar la situación. Pide que se le lleve alimentos y bebidas a quienes se encuentran trabajando sin descanso desde hace horas. El personal de alimentos accede gustoso.
Hay que sacar agua. Hay que mantener a flote el barco. Hay que llegar a casa. Ese es el objetivo. Ese siempre fue el objetivo, pero ahora todos están conscientes y comprometidos con él. Todos se aplican para que el fin común se logre.
Cuantas empresas se parecen a este barco?
Por qué esperar a que el barco se hunda?
Es común que en tiempos de crisis todos compartimos y nos esforzamos por un objetivo común ya que de lo contrario “todos nos hundimos”, aunque una crisis no debiera ser necesaria si todos comparten una visión y un objetivo común. Aún cuando una crisis logre despertar una empresa, puede ser que sea demasiado tarde.
Es importante que desde arriba se transmita una visión clara y un sentido de colaboración donde todos aportan algo y donde todos comparten un mismo objetivo. Desde la dirección y todos los niveles gerenciales se debe “vivir” y no solo hablar de la importancia del trabajo en conjunto. Es algo que se debe transmitir con el actuar diario.
En el barco todos querían llegar a casa. Todos tenían el mismo objetivo. Una tormenta se los recordó.
En nuestras empresas todos quieren llegar a donde mismo? O necesitamos que se agite un poco la marea?
Saludos
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Aprendamos de un niño
Publicado: el lunes 9 de julio de 2012 | Por: Francisco
«Es duro fracasar en algo, pero mucho peor es no haberlo intentado» – Theodore Roosevelt
Justo ayer mi sobrino de 5 años me dio una lección. Al salir de un evento, se encontraba una persona vendiendo bebidas a quienes salían, con el fin de recaudar fondos para un familiar enfermo. Desconozco como se dio, pero de repente llegó mi sobrino hasta donde yo estaba, vendiéndonos una botella de agua. Al pagarle salió corriendo a entregar el dinero y tomar dos botellas más y empezar a vender a cuanta persona se cruzaba por su camino. “Agua a 5 pesos!!!” gritaba.
Quienes lo veían le sonreían pero la mayoría no le compraba. Sin embargo, él seguía gritando y ofreciendo el agua a todo mundo. Agua que vendía, dinero que entregaba y una nueva botella que recogía. Esta situación que nos causó mucha gracia, también me dejó varias lecciones.
A muchos nos da miedo vender, pero no es tanto el miedo a la venta. Es el miedo al rechazo y el miedo al fracaso. Así estamos programados. Pero la realidad es que estos miedos son mayormente infundados y autoimpuestos. Qué le pasó al niño después de que decenas de personas le dijeron que no querían agua? Absolutamente nada! Vendió en total creo que 5 bebidas. Se considerará eso un fracaso? Solo para quien quiere verlo de esa manera pero el fracaso es un término subjetivo y relativo. Si no hubiera ofrecido el agua no hubiera vendido ninguna.
Si los adultos venciéramos nuestros miedos. Esos miedos que hemos cultivado a través de los años y que nos limitan. Ese miedo al que dirán. Ese preocuparse por el vernos mal ante los demás. Si lo lográramos, estaríamos a un paso del éxito seguramente. Si queremos vender o pedir algo y nos da miedo solo pensemos: Si nos dicen que no estaremos exactamente igual que si no lo hacemos. Ni un poco peor. Solo igual. Pero si nos dicen que sí?
Otro punto que me llamó la atención es que para mi sobrino el vender era a la vez un juego y un reto. No recibió compensación por hacer esa labor. Pero cada que lograba vender una botella de agua era un logro para él. Creo que aquí también hay una oportunidad de aprendizaje importante. Que distintas fueran muchas de nuestras empresas si lográramos que nuestros colaboradores vieran su trabajo como un juego y como un reto, y no solo como un medio para ganar un sueldo. Y que distinta sería nuestra vida si nos dedicáramos a algo que realmente nos divirtiera. No que la parte económica no sea importante, pero definitivamente no es la única. Y en general, en ocasiones es necesario que no nos tomemos la vida tan en serio, lo cual no significa ser irresponsables o faltos de seriedad.
La última lección que me llevé de esta situación fue la importancia de tener claridad de nuestras metas. Mi sobrino sabía que tenía que vender las bebidas y quería vender las bebidas. En ese momento esa era su meta y nadie lo distraía de ella. Pudiera haberse ido a jugar como otros niños alrededor pero prefirió seguir siendo rechazado por varias personas al estar ofreciéndoles botellas de agua.
Resumiendo, creo que si hacemos a un lado nuestros miedos a ser rechazados y a fallar en lo que hacemos, si tenemos claridad en lo que queremos lograr y nos divertimos y disfrutamos al hacerlo, tenemos un alto porcentaje de probabilidad de alcanzar el éxito. Y no estamos hablando solamente de éxito económico, pero seguramente, me atrevo a pensar que con esta receta difícilmente se nos negará el dinero.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
PD. Un último aprendizaje que no consideré: En muchas situaciones triviales existen oportunidades de aprendizaje. No nos cerremos a ellas!
Hubo elecciones… Cambiamos?
Publicado: el lunes 2 de julio de 2012 | Por: Francisco
“Las personas no resisten el cambio. Resisten ser cambiadas!” – Peter Senge
El día de ayer 1 de Julio de 2012 se dieron en México elecciones para definir quien será el Presidente del país por los próximos 6 años. Al momento de escribir desconozco el resultado de la elección pero estoy casi seguro que los males que aquejan a México y a cualquier otra sociedad dependen mucho menos de quien está a la cabeza, que de los integrantes mismos de la sociedad.
Hay quienes dicen que de la elección depende el futuro del país, lo cual en mi opinión es totalmente falso. El futuro del país depende de los ciudadanos. Nuestro problema es que esos ciudadanos estamos divididos y los habemos de diferentes “sabores”:
-Los que buscan intereses personales y por lo mismo apoyan a tal o cual candidato/partido.
-Los apáticos que dicen que ya han perdido “la fé en el sistema” por lo que ni votan ni se preocupan porque de cualquier forma nada va a cambiar.
-Los que decimos que queremos que el país mejore pero que no hacemos nada para ello.
-Los que solapamos la corrupción aunque sea en niveles menores y criticamos la corrupción imperante en las altas esferas.
-Los que nos quejamos de la mala educación y no leemos ni nos preparamos.
-Los que reclamamos por los altos sueldos de los funcionarios públicos pero cruzamos los dedos por algún día estar en su lugar.
-Y habrá una minoría (tristemente) que realmente está dispuesta a hacer del país, un mejor país.
La mayoría de los mexicanos somos en mayor o menor medida hipócritas que hablamos mucho más de lo que actuamos. La mayoría somos “mexicanos de selección nacional”. Nos ponemos la verde para ver los juegos de futbol como todo un evento nacional, para empezar a criticar en cuanto el resultado nos es adverso. Es parte de nuestra idiosincrasia. Es parte de la cultura que se ha ido arraigando.
México no requiere un simple cambio de presidente. México requiere un cambio de mentalidad y de forma de ver las cosas. Queremos que las cosas cambien pero no queremos cambiar nosotros.
Es por eso que seguimos esperando que llegue un presidente que mejore nuestras vidas en vez de nosotros mejorar en lo individual. En la medida que todos mejoremos, y que los hipócritas, los interesados y los apáticos se conviertan en minoría, será imposible que nuestro país no mejore. Será imposible que nuestro gobierno sea visto más como un botín que como una oportunidad de servir al país. Por qué? Porque el líder del país será “uno de los buenos” ya que el resto serán minoría.
Dicen por ahí que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece” y creo que es algo muy cierto. Hagámonos merecedores de un mejor gobierno. Que no nos preocupe si el vecino hace o dice tal o cual cosa. Cambiemos nosotros. Que no nos importe ser “diferentes” por el hecho de querer ser mejores. No nos quejemos. Actuemos.
El sistema está echando a perder? Probablemente. Entonces no hacemos nada? Tendremos que nadar contra corriente? Eso es un hecho.
Será rápido? Definitivamente no.
Vale la pena? Eso es lo que te tienes que preguntar. Vale la pena? Vale la pena tu país? Vale la pena el país de tus padres y de tus hijos?
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Tolerancia: Cimiento de una Sociedad.
Publicado: el lunes 25 de junio de 2012 | Por: Francisco
“Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz” – Benito Juárez
Política, religión, tendencias sexuales, ideologías económicas entre muchos temas más continuamente podrán estar causando controversias y conflictos. Y hasta cierto punto es normal ya que es utópico pensar que todos pensemos igual. Sin embargo, existe una gran diferencia entre el conflicto o las diferencias y la intolerancia. Hablar de tolerancia es hablar de un elemento indispensable en nuestra vida como seres sociables.
Me atrevo a escribir sobre este tema porque a pesar de que vivimos en un mundo mucho más abierto, cambiante y diverso que hace unos años, pareciera que la intolerancia sigue profundamente enraizada o incluso ampliada gracias al uso de las redes sociales que igual permiten comunicarse masivamente, como permiten el hacerlo de una manera impersonal o a veces anónima, facilitando el que emitamos condenas, ofensas y repudio a los que piensan diferente o ven las cosas diferente a nosotros.
Yo me considero una persona conservadora pero no cerrada a las realidades que vivimos actualmente. Hay puntos de vista y convicciones que tengo muy definidos y que no pienso cambiar. Esos son mis valores y mis principios. Pero son míos y el tiempo, mi educación y mis experiencias, los han ido arraigando en mi persona. Esto no significa que yo tengo la verdad absoluta. Solo significa que así “estoy programado” y de ninguna manera espero que todos piensen igual que yo.
Actualmente en México se viven tiempos electorales y con gran facilidad se observan ofensas en las redes sociales de los seguidores de un partido a otro lo cual no me asusta, pero el nivel de pasión que alcanzan muchas personas es preocupante. Sobre todo cuando consideran que “su partido” o “su candidato” es la máxima solución a las situaciones problemáticas que vive el país en vez de considerar que la unidad y la diversidad hacen la fuerza. Con total normalidad faltamos al respeto a quien tiene un ideario político diferente ya que si no apoyan al mismo candidato que nosotros son unos _______. Estoy consciente que tristemente muchos buscan intereses personales y que la política en general está devaluada pero eso ya es otro tema.
También hace unos meses visitó México el Papa Benedicto XVI y múltiples expresiones de repudio hacia él y de burla a quienes profesan la religión católica inundaron las redes sociales. Comentarios en el sentido de que a quienes eran católicos los hacían ver como estúpidos a quienes les han lavado el cerebro. Cuál es la necesidad de ofender y burlarse de las creencias de alguien más solo porque no las compartimos?
Si a nadie afecta el que una persona crea en un Dios, cualquiera que sea, si hay personas que creen en un candidato, si hay quienes creen en el socialismo y hay quienes creen en el capitalismo, si hay quienes prefieren la homosexualidad a la heterosexualidad, en qué nos afecta a nosotros en lo individual? Y comparativamente, en qué nos afecta a todos como sociedad el que seamos intolerantes a las ideas de los demás? Acaso cada uno de nosotros tenemos la verdad absoluta? La respuesta es un rotundo NO. Simplemente cada uno tenemos una historia y circunstancias diferentes en nuestras vidas que nos hacen ver las cosas de manera distinta.
Entonces por qué defendemos y ofendemos con tanta pasión cuando no nos hacen daño? Tristemente muchos de los que se jactan de ser más “progresistas” en su forma de pensar son quienes más intolerancia muestran a quienes no coinciden con su forma de ver las cosas, ya que en su percepción tienen una forma de pensar más “avanzada” que no concibe que exista otras formas de pensar.
Tolerancia es aceptar a aquellos que son diferentes a nosotros y que en su ser diferentes de ninguna manera están afectando nuestros derechos nos guste o no nos guste su forma de ser, de actuar y de pensar.
Y sin tolerancia difícilmente podremos llegar a ser una verdadera sociedad progresista, ya que esto no se puede dar si estamos polarizados. Y ejemplos, tenemos muchos a través de la historia.
Así que la próxima vez que vayamos a emitir un juicio pensemos si estamos ofendiendo a alguien más, que en su propio derecho de ser diferente a nosotros no está lastimando de ninguna manera los nuestros propios.
Hay muchas cosas que merecen nuestro repudio e intolerancia. Las diferentes creencias e ideas de nuestros prójimos no debieran ser una de ellas. La intolerancia sí.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Somos ranas hirviendo?
Publicado: el lunes 18 de junio de 2012 | Por: Francisco
“El mayor peligro no es apuntar muy alto y fallar. El mayor peligro es apuntar muy bajo y acertar”.
Existe un relato o “teoría” que dice que si colocamos una rana en un recipiente con agua, lo ponemos en una estufa y poco a poco elevamos la temperatura, la rana cada vez estará acostumbrándose al cambio, o bien, no lo percibirá, hasta llegar al punto en que estará hirviendo y morirá. Por el contrario, si echamos una rana en agua hirviendo, ésta brincará hacia fuera inmediatamente.
Desconozco la validez y exactitud científica del comentario, y no tengo la intención de hacer el experimento, pero la analogía es buena si comparamos en muchas ocasiones a la rana con nuestras vidas o con nuestras empresas.
Muchas veces caemos en nuestra “zona de confort” aunque esta no sea tan confortable. Preferimos seguir viviendo siempre igual y no hacer ningún cambio. Probablemente esto no nos llevará a que “nos hierva el agua” pero si nos impedirá de vivir una vida plena y cuando queramos cambiar, probablemente será demasiado tarde.
Por otra parte, nuestro entorno cambia constantemente y para alcanzar el éxito personal y en nuestras empresas debemos adaptarnos continuamente. De lo contrario, poco a poco y sin darnos cuenta, la competencia nos quitará clientes, los que tenemos empezarán a bajar su nivel de satisfacción, los empleados irán perdiendo amor a la camiseta, los ascensos se los darán a alguien más, etc. Esto puede ser el efecto de nuestra apatía y nuestra cerrazón al cambio.
La mediocridad en nuestras vidas y negocios puede ser como esa agua tibia que no queremos dejar como la rana. Para qué cambiar? Para qué mejorar? Si no estoy tan mal no creo que valga la pena. Para que esforzarme en salir de esta “olla con agua tibia”? Probablemente allá afuera me vaya peor. Cuántos de nosotros no hemos estado así? Cuántas empresas no razonan su situación de igual manera?
El cambio muchas veces asusta. El desarrollarnos cuesta, pero me atrevo a pensar que la mediocridad cuesta mucho más. Y si no estamos dispuestos a esto, que no nos extrañe que cuando volteemos hacia atrás nos demos cuenta de todo lo que se pudo hacer y no se hizo. Demasiado tarde.
La buena noticia es que podemos salir del agua tibia en el momento que nosotros lo decidamos!
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Vivir como Kamikaze
Publicado: el lunes 11 de junio de 2012 | Por: Francisco
“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre.” – Gandhi
El título de este artículo hace referencia a los pilotos japoneses que durante la segunda guerra mundial se hicieron famosos por sacrificar sus vidas al estrellar sus aviones en los blancos del enemigo convirtiéndolos prácticamente en “misiles” y a ellos en mártires de su país.
Sin embargo, la intención de esta aportación no tiene nada que ver con aspectos suicidas sino todo lo contrario.
El título se debe a que hace unos días escuché un relato que mencionaba a un piloto kamikaze y lo que fue su vida mientras estaba en las filas de la fuerza aérea japonesa durante esta guerra. Durante la guerra, diariamente se publicaba una lista de los pilotos que saldrían a combate. Esto significaba que ese sería su último día de vida ya que la consigna era estrellar su avión en el enemigo.
Imagina lo que era cada día amanecer preguntándose si su nombre aparecería en esa lista. Diariamente acudir a trabajar para verificar si hoy es tu último día de vida. Cómo crees que viviría ese piloto cada día? Cómo viviríamos nosotros nuestra vida de estar en esa situación?
La realidad es que ninguno de nosotros somos pilotos Kamikaze, pero todos estamos de cierta manera en la misma situación ya que nunca sabremos si hoy será nuestro último día de vida. Y si así fuera, qué nos gustaría hacer? Cómo lo quisiéramos vivir?
Estoy seguro que si estuviéramos en la situación de este piloto, cada día lo veríamos como un regalo. (Y si no somos Kamikaze no lo es?) Trataríamos de pasar y disfrutar nuestro tiempo con quienes más queremos y tratando de con el poco tiempo disponible dejar un legado positivo. En resumen, trataríamos de vivir nuestra vida al máximo. Sacarle jugo a cada minuto.
Habemos quienes caemos en la rutina y esta nos lleva al desánimo muchas veces. Muchas veces sacrificamos nuestro presente porque así ha sido nuestro pasado. “Siempre he sido así. No puedo cambiar”.
O bien, lo sacrificamos en favor de nuestro futuro. “Trabajaré sin disfrutar de la vida para vivir mejor en el futuro”.
No se trata de “vivir al día” sin pensar en nuestro futuro, pero el presente no debiera ser sacrificado por éste. Esto no significa no trabajar ni mucho menos, sino que lo que hagamos realmente nos llene y que al final del camino no sea motivo de arrepentimiento sino de orgullo.
La realidad es que nuestro pasado no tiene por qué limitar nuestro presente, así como vivir el presente no tendría por qué mermar nuestro futuro.
La pregunta entonces que nos debemos de hacer es: Por qué necesitamos ser un piloto kamikaze para vivir al máximo? Por qué no vivir al máximo hoy? De cualquier forma, cada día que pasa es un día que no volverá y es un día que nos acercamos al final del camino en esta vida.
Incluso si nos aseguraran que viviremos 100 años, cuando tengamos 99 años seguramente extrañaremos los días, las horas y los minutos que desperdiciamos y no estaremos precisamente felices de que el tiempo “pasó volando”. La triste realidad es que esos días desperdiciados no volverán así que está en nosotros el vivir más y desperdiciar menos.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Tus reuniones: Costo o Inversión? (Segunda parte)
Publicado: el martes 5 de junio de 2012 | Por: Francisco
“Cuando estoy hablando, acepto que las personas vean su reloj. Pero lo que no puedo tolerar es que lo miren y se lo acerquen a su oído para ver si se detuvo” – Archard
Continuando con el tema que anteriormente comentamos respecto a la efectividad de nuestras reuniones, en este artículo trataremos de hablar de algunas sugerencias a aplicar en ellas.
Pero antes de aplicar alguna posible “solución” a nuestras reuniones debemos preguntarnos y analizar: Qué no está funcionando? Cuál es la brecha que existe entre nuestras reuniones y lo que sería nuestra reunión ideal? A qué se debe esta brecha?
Por otra parte, si se corrige una situación, debemos cuidar que al corregirla no nos vayamos al otro extremo de ese problema. Por ejemplo: No se trata de pasar de una reunión donde nadie habla a una reunión donde todos hablan al mismo tiempo.
Después de tener eso presente, a continuación compartimos algunas de las situaciones que pueden estar afectando sus reuniones y recomendaciones para cada caso.
“En mi reunión nadie habla” – En esta caso se podrá intentar que cada quien tenga un punto asignado de una orden del día predefinida para que todos participen y una vez que dan el primer paso se abran a una reunión más interactiva.
“En mi reunión todos hablan y nadie escucha” – Debe existir un líder que defina el “para qué” de la reunión y en el momento que se han desviado del objetivo, éste deberá encausar nuevamente la discusión. Tener una orden del día y asignar puntos puede servir también.
“No se concreta nada” – Puede ser un efecto de los dos anteriores. En este caso el líder puede solicitar a los participantes sus opciones para después buscar un consenso. De lo contrario buscar un voto mayoritario donde el líder tiene derecho a “veto” de la decisión. Otra opción es que el líder exija al grupo al finalizar la reunión que lleguen a una decisión en un tiempo limitado para evitar que la discusión se extienda indefinidamente. Para evaluar las opciones hay diferentes formas de hacerlo pero eso en sí mismo ya es un tema que valdría la pena analizar aparte.
“El jefe o alguien más se impone” – Cuando se presenta esto, primero que nada el líder debe estar consciente de esta situación y tener la apertura para mejorar. Una técnica que se puede hacer es pedir a cada miembro que anote en una tarjeta lo que opina respecto al tema a tratar al inicio de la reunión. De esta forma, durante la discusión en la que normalmente se impone la opinión de alguien, limitando la aportación de los demás, se pide a cada participante que comente lo que dice su tarjeta, la cual contiene su opinión antes de ser “influenciada” por la persona “dominante”.
“No hay seguimiento a las conclusiones acordadas” – Si este es el problema, probablemente el asunto tratado no era tan importante en primer lugar. Pero si el tema es relevante, algo que puede funcionar es el elaborar minutas donde se dejen asentadas las actividades que seguirán después de la reunión y los responsables de las mismas. De esta forma, se podrá medir el seguimiento en base a esa minuta en el inicio de la próxima reunión.
Estas son solo algunas de las posibles situaciones que se pueden presentar y algunas sugerencias. Cada empresa es diferente y sus problemáticas también.
Nos queda la tarea de analizarlas y decidir que acciones pudieran ayudarnos a tener reuniones mucho más efectivas y productivas. Lo que sí debe ser la regla, independientemente de la situación: si su reunión no funciona, es aburrida, improductiva, etc. tiene que cambiar algo, de lo contrario, seguirán así y quejarnos no lo va a solucionar.
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
Tus reuniones: Costo o Inversión?
Publicado: el lunes 28 de mayo de 2012 | Por: Francisco
“Para que se lleve a cabo algo en un comité, este debe consistir de máximo tres personas, dos de las cuales deben de estar ausentes” – Robert Copeland
Las reuniones son necesarias en las empresas? Son un mal necesario? O son simplemente un mal?
Es muy común escuchar quejas por las grandes pérdidas de tiempo en las empresas por reuniones improductivas, innecesarias y que en ocasiones parecieran interminables. Pero si hay tantas personas en contra de las reuniones por qué no desaparecen? Habrá diferentes explicaciones para diferentes personas, pero en mi opinión las reuniones son una “herramienta” para la discusión, interacción y comunicación entre los miembros de un equipo de trabajo. Pero qué tanto necesitamos interactuar, comunicar y discutir? Como en tantas otras cosas en la vida, los excesos son malos.
Pero la otra cara de la moneda, una empresa donde nunca hay reuniones puede provocar que miembros del equipo se sientan ignorados porque nunca se les toma en cuenta en la toma de decisiones o al menos para informarles de las decisiones. La desmotivación causada pudiera provocar una improductividad en la empresa incluso mayor a la de reuniones continuas.
Entonces: Las reuniones deben o no existir? Deben existir en la medida que sean realmente una inversión y no un costo para la empresa. Y la diferencia entre una inversión y un costo es que la primera genera un beneficio futuro y el segundo no.
Hay múltiples publicaciones respecto a este tema, así que este escrito no busca cubrir todo lo visto sobre el mismo, sino el reflexionar sobre él. No creo que haya recetas mágicas para las reuniones. Habrá quien indique un tiempo máximo, habrá quien indique un tiempo mínimo. Otros dirán que el número máximo de participantes debe ser mayor o menor a una cantidad de personas. Otros dirán que todos deben hacer uso de la palabra de manera ordenada mientras que otros probablemente sugieran que esto sea de manera espontánea. Como podemos ver las opciones son muchas, pero la realidad es que las reuniones deben tomar en cuenta la “personalidad” de la empresa y de su líder. Qué tipo de empresa somos o queremos ser? Nuestras reuniones deben ser congruentes con ello. Qué tipos de personas queremos en la empresa? Las reuniones deben considerar esto también.
Definitivamente las reuniones no deben ser largas ni aburridas. En eso todos coincidiríamos. Pero además del sello propio de cada empresa, cada reunión puede ser para diferentes asuntos. Algunas serán por una crisis, otras será para informar y otras para planear o tomar decisiones. No podemos forzar estas diferentes reuniones a un “molde” rígido.
Por último, habría que analizar por qué nuestras reuniones no están resultando productivas. En algunas puede ser porque nadie habla. En otras porque todos hablamos al mismo tiempo. En muchas ocasiones será que después de tres horas de discusión no se concreta ninguna decisión. O en ocasiones se toma la decisión pero no se le da seguimiento convirtiendo de cualquier forma la reunión en una pérdida de tiempo.
Tenemos algunas reuniones en las que una persona se impone e impone su punto de vista. Por lo general el jefe, pero no necesariamente. Pero también tenemos reuniones que se pueden convertir en un caos.
En la segunda parte de este artículo comentaremos algunas recomendaciones para las diferentes situaciones que se pueden presentar en nuestras reuniones, pero por lo pronto reflexionemos primero en lo siguiente:
Para qué hago la reunión?
Qué obtengo si la hago?
Qué necesita pasar para lograr ese objetivo que tengo en mente?
Y qué pasaría si no la hago?
De esto dependerá primero el si llevo a cabo la reunión, y segundo, el como la llevaré a cabo.
Un ejercicio interesante sería preguntar a su equipo su opinión de sus reuniones… podemos encontrar información interesante… y una que otra sorpresa!
Nos leemos en la segunda parte…
Saludos!
Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial
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Francisco Javier Duarte R.
Coach/Consultor
Con 11 años de experiencia a nivel gerencial en un grupo empresarial regional.
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