En este espacio buscamos compartir con usted información y nuestras opiniones y comentarios de diferentes temas que creemos pueden ser de su interés

Si no es hoy… será mañana

Publicado: el miércoles 17 de octubre de 2012 | Por: Francisco

Imagina estos escenarios:

Comemos una hamburguesa y engordamos 3 kilos inmediatamente.

Fumamos un cigarro y se ponen nuestros dientes amarillos al instante.

Fumamos otro y quedamos incapacitados por una semana.

No hacemos la llamada de venta al prospecto que no nos agrada y nos corren del trabajo ese mismo día.

Y qué decir de las compras innecesarias con tarjetas de crédito?

 

Qué tienen en común? Que en muchos casos hacemos cosas que sabemos que son perjudiciales, pero que su efecto no es evidente inmediatamente. Si los efectos de nuestras decisiones fueran inmediatos, nuestras acciones fueran muy diferentes.

Somos racionales, pero no tanto. La parte emocional influye… y mucho. El impulso nos mueve aunque la razón no esté de acuerdo.

Al estar difiriendo el efecto y “verlo” a largo plazo, la emoción negativa que este efecto provoca se diluye y aunque sabemos que el efecto negativo estará ahí, de cualquier forma lo hacemos.

Por otra parte, cuando el beneficio es a largo plazo también lo percibimos muy lejano y la “emoción positiva” se diluye y no nos esforzamos por hacer aquello que nos genera beneficios no inmediatos. Imagina que al salir del gimnasio después de la primer sesión salieras como Mister o Miss Universo? Y que el efecto durara 24 horas? Al día siguiente seguramente estaríamos ahí para volver a “recibir” el beneficio inmediato.

Pueden haber muchas pequeñas cosas, hábitos o sacrificios que sabemos que nos darán el éxito en el largo plazo, pero como ninguna nos dará el “éxito inmediato”, entonces muchas de ellas no las hacemos.

Esto tiene efectos en nuestra salud, en nuestra economía y en ocasiones en nuestra felicidad y en nuestras relaciones.

Por ejemplo en familia podemos tomar decisiones que dan una satisfacción rápida en vez de invertir en aquello que dará resultados duraderos aunque sean a largo plazo. Qué pasa si no compramos a un hijo el videojuego que quiere pero que no va de acuerdo a los valores que queremos inculcar en él? Seguramente hará un berrinche (efecto negativo inmediato) por lo que muchas veces preferimos comprárselo para que nos diga que nos quiere mucho y que somos el mejor padre o madre del mundo (efecto positivo inmediato doble porque además termina el berrinche) aunque esto tenga un impacto negativo en su formación para llegar a ser la persona que queremos que llegue a ser (efecto positivo largo plazo). Lo más importante lo omitimos por lo inmediato.

Y como estos ejemplos podemos encontrar muchos más en diferentes aspectos de nuestras vidas. Cada uno de nosotros sabremos en cuales de ellos estamos de alguna manera sacrificando nuestro futuro por los impulsos del presente inmediato.

Lo que hay que evaluar y hacer conciencia es que todo tiene un efecto.

Si no es hoy… será mañana.

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Qué recomiendas?

Publicado: el jueves 4 de octubre de 2012 | Por: Francisco

“Nadie puede tocar solo una sinfonía. Se requiere una orquesta para ello” – Luccock

Muchos directivos de empresa buscan el apoyo de un consultor para mejorar sus resultados. Y aunque pueda resultar contradictorio que un consultor recomiende no contratar sus servicios, hay algo que puede resultar mejor que contratar a un consultor externo. Y esto es algo tan sencillo como preguntar a su personal: Qué recomiendas?

En una gran cantidad de los problemas a los que se enfrenta la empresa el principal experto es quien está “en la línea de fuego”. El empleado mismo es quien conoce la problemática de la empresa y es quien tiene contacto con el cliente.

El hacer de esta comunicación una costumbre puede tener varios beneficios.

Uno de ellos será que su personal se sentirá con una mayor participación y por lo mismo mayor compromiso con los resultados de la empresa. Ya no podrán escudarse en que “pues los jefes no hacen nada al respecto, ni modo que yo lo arregle? Eso les toca a ellos”. Muchas veces los empleados están conscientes de problemas que no los comunican hacia arriba ya que estos canales de comunicación están cerrados y la dirección se entera hasta que ya son demasiado grandes. Y si los canales están abiertos, procure que sea de una manera efectiva. Escuche realmente a sus empleados y no los haga participar solo por “cumplir con el requisito” de preguntarles. Si no escucha adecuadamente, el ejercicio no servirá de nada.

Por otra parte, el personal también se irá desarrollando y tendrá cada vez mayor criterio y poder de decisión. Aún cuando los canales de comunicación existan, en vez de resolverles el problema inmediatamente, el pedirles su opinión hará que vean que su criterio es correcto y que no necesitarán acudir a sus supervisores cuando se presenten este tipo de situaciones. Esto, además de mejorar el resultado en esta decisión, también repercutirá en que los directivos de la empresa puedan dedicarse a funciones estratégicas y no a estar continuamente apagando fuegos.

Aquí es importante que retroalimente a su equipo en la medida que empiezan a tomar decisiones. Decirles lo que estuvo bien y lo que estuvo mal, pero de una manera adecuada. Recuerde que felicitar o regañar no es necesariamente retroalimentar. Aquí puede aprovechar para “coachear” a sus colaboradores para que vean la mejor manera de hacer las cosas y vayan formando un criterio correcto.

Por último, el efecto motivacional en los empleados será significativo. El incentivo monetario no es el único incentivo. El sentirse importantes y parte de la solución y no solo “robots” que siguen instrucciones les hará trabajar con más ganas.

Hay que tener canales de comunicación abiertos. En su empresa puede tener varios consultores en producción, operaciones, atención al cliente, etc. Úselos!

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

No lo pierdas de vista…

Publicado: el miércoles 26 de septiembre de 2012 | Por: Francisco

Antes que nada, te invito a ver el siguiente breve video con atención y sigue las instrucciones (Cuenta el número de pases que realizan quienes tienen camiseta blanca solamente):

Cuántos pases contaste? Acertaste? Como te pudiste dar cuenta, eso no era lo más importante del video. Viste todo lo que sucedió?

Este video es un experimento que se hizo para demostrar como nuestra mente se enfoca en lo que le interesa y puede ignorar lo demás. Aproximadamente la mitad de las personas que lo ven por primera vez no ven el gorila (yo no lo vi.) y lo quiero aprovechar para abordar el tema de este artículo.

Qué pasa cuando vamos a comprar un auto o cuando lo acabamos de comprar? Empezamos a ver el auto que nos gusta o el que acabamos de adquirir. Y cuando estamos comprando o remodelando casa? Empezamos a fijarnos en acabados, diseños y arquitecturas que anteriormente pasaban desapercibidas aunque nos cruzábamos con ellas a diario.

La mente puede ser una herramienta muy poderosa cuando se enfoca. Lo importante es que se enfoque en cosas positivas.

Es por eso muy importante que tengamos definidas nuestras metas y que nos enfoquemos en eso que es importante. De esa forma no le daremos atención a las distracciones.

Pero por el contrario, si nos dejamos distraer por cosas secundarias perderemos de vista lo verdaderamente importante. Puede ser que perdamos de vista nuestro “gorila” si empezamos a perseguir la pelota. O peor aún, si nos enfocamos en lo negativo, eso sería lo que predomine en nuestra vida.

Si un gorila que pasa frente a nosotros puede llegar a ser invisible a nuestro cerebro, también lo pueden ser todas aquellas influencias negativas y distractores que nos alejan de lo que queremos lograr. Es cuestión de que nos decidamos a no verlas! Lo que debemos hacer es enfocarnos y en ocasiones puede ser necesario dar un paso atrás para darnos cuenta de lo que realmente está pasando y reenfocar nuestras energías.

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Tomar el control

Publicado: el miércoles 19 de septiembre de 2012 | Por: Francisco

“Si te conquistas a ti mismo, conquistas el mundo” – Paulo Coelho

Existen algunos experimentos realizados con ratas en laboratorios para analizar el Estrés Post-Traumático que arrojan resultados interesantes.

Los experimentos consistían en colocar un par de ratas en dos jaulas separadas. A ambas ratas se les proporcionaban shocks eléctricos leves de la misma intensidad. La diferencia estaba en que una de las jaulas tenía una palanca que al empujarla la rata, el shock eléctrico cesaba para las dos ratas. El experimento se replicó varias veces con la misma cantidad de corriente eléctrica. La diferencia en los resultados fue que la rata que tenía el poder para apagar la corriente con la palanca, resultó sin efectos duraderos de estrés. Mientras que la rata que estaba impotente, a expensas de que la otra apagara la corriente, sufrió daños permanentes en su cerebro.

La corriente era la misma. La diferencia era el tener el control.

Nos pasa a nosotros lo mismo?

En el artículo anterior de “Asumir Responsabilidad” mencionamos la diferencia entre ser jugador y víctima y lo mismo aplicaría en este caso. En la medida que no asumimos la responsabilidad de nuestros actos y decisiones, estamos cediendo el control, lo cual nos deja en un estado de impotencia que provoque ansiedad continuamente.

Definitivamente existen situaciones que nos hacen sufrir y problemas difíciles de resolver. Pero en la medida que dejemos de ser impotentes y tomemos acción, el sufrimiento será menos y el problema tenderá a resolverse, o al menos a ser un problema que estamos manejando y por lo mismo no estará fuera de control.

Estar siempre a la expectativa de lo que pasará, esperando siempre que el “destino” tome la siguiente decisión por nosotros nos estresa y nos tensa. Imagina una película de terror en la que estás esperando la siguiente escena en la que aparecerá una cara horrible de repente, un grito inesperado o alguna otra escena por el estilo. Cómo estamos? Seguramente tensos porque en cualquier momento puede pasar. Ahora imagina vivir así constantemente esperando que las escenas se nos presenten en vez de nosotros escribirlas. También será estresante.

Esa incertidumbre es el problema, pero en la medida que tomemos el control, entonces estaremos dando el paso más importante para que nuestros problemas y esas situaciones que nos provocan ansiedad empiecen a ser manejables.

Así que identifiquemos aquello que nos genera ansiedad y tomemos la decisión de tomar control sobre ello. Muy probablemente esto nos permita resolverlo, o si no, por lo menos cambiar la perspectiva y el efecto que tenga sobre nosotros.

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Asumir Responsabilidad

Publicado: el miércoles 12 de septiembre de 2012 | Por: Francisco

“Si nunca es nuestra culpa, no podemos tomar responsabilidad por ello. Si no podemos tomar responsabilidad por ello siempre seremos su víctima” – Bach

Toma una pluma en tu mano. Suéltala. Por qué cayó? Existen dos posibles respuestas: Una es “Por la fuerza de gravedad”, la otra es “Porque yo la dejé caer”.

Entre ambas respuestas existe una gran diferencia. Esta diferencia es el asumir nuestra responsabilidad de lo que sucedió y no atribuirlo todo a factores externos. Probablemente al dejar caer la pluma no culpemos a la gravedad. Pero ahora imagina que vas a una reunión importante con un cliente a la cual debes llegar en 10 minutos pero te encuentras con un embotellamiento que te detuvo 20 minutos. Por qué llegaste tarde a tu cita y perdiste a tu cliente? Por el tráfico o porque decidiste salir a tu reunión con el tiempo justo sin preveer un posible problema de tráfico? Probablemente son dos ejemplos extremos pero el punto importante es que en los dos tenemos responsabilidad. Si la asumimos o no es otro asunto.

Responsabilidad significa “habilidad para responder”. Responder a nuestras acciones. Responder a nuestras decisiones. Responder a todas esas decisiones y acciones que nos han traído hasta donde estamos en este momento. No somos efecto de la casualidad. Somos efecto de la causalidad!

En su libro “La empresa consciente”, Fred Kofman toca este punto a profundidad y menciona que tenemos dos opciones: Asumir el papel de víctima o asumir el papel de “jugador”.

La víctima es aquella persona que atribuye todo a factores externos. El jugador es quien se enfoca en aquellos factores que puede controlar.

La víctima busca excusas y como defenderse. Prefiere no tener otra opción que vivir lo que le pasa. El jugador busca la libertad de poder decidir lo que le pasa y la capacidad de responder a las situaciones.

Paradójicamente, el no tener poder de decisión es más cómodo que tenerlo. El problema es: Qué nos dará mejores resultados?

Mientras vivamos nuestra vida como víctimas quejándonos de lo que nos pasa y buscando en los demás y en el exterior la razón de nuestros problemas difícilmente los vamos a poder resolver. Si los problemas están 100% allá afuera entonces no tenemos nada que hacer sino esperar que el destino decida lo que sigue para nosotros.

Pero si “jugamos” nuestra vida y asumimos nuestra responsabilidad y nos vemos como parte del problema, esto significa que también somos parte de la solución! Mientras no nos veamos como parte del problema entonces nunca podremos ser parte de la solución. Reafirmo: Si soy parte del problema, soy responsable de los que me pasa y entonces soy parte de la solución.

Con esta mentalidad podremos trabajar en aquello que esté a nuestro alcance corregir o mejorar sin preocuparnos por aquello que no podemos controlar.

El resultado será sin duda alguna sorprendente.

Cuanta gente no conocemos (o somos!) que buscamos en el gobierno, en el tráfico, en la crisis, en la pareja, en la familia, en los vecinos o hasta en el clima el origen de nuestros problemas? Por qué mejor no pensar en ser mejor ciudadano, salir con más tiempo a mis citas, ser más comunicativo con mi pareja, más paciente con mis hijos, menos agresivo con mi vecino y salir con un paraguas por si llueve!

Lo externo siempre estará ahí. Y sabes qué: Está ahí para todos! No nomás para mí o para ti.

La respuesta está en nosotros. En nuestra habilidad para responder. Eso es responsabilidad.

 

Responsablemente…

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Expectativas que se cumplen

Publicado: el miércoles 5 de septiembre de 2012 | Por: Francisco

“Si no esperas nada de nadie, nunca serás decepcionado” – Plath

 

-“Niño! Como eres tonto! Ya sabía que no lo ibas a poder hacer!, siempre es lo mismo contigo. No sirves para nada!”

-“Deja de hacer eso! Seguro lo vas a echar a perder!”

-“Eres de lo peor! No sé qué voy a hacer contigo! Eres un dolor de cabeza!”

-“Ya volviste a portarte mal! No tienes remedio!”

-“Cómo que nos sabes? Pues a ver como le haces! No estés molestando!”

-“Este es mi hijo el diablito del que te platiqué que me saca canas, comadre”

 

Qué podemos esperar de ese niño más adelante?

 

Cómo esto pudiera ser diferente? Pudiera ser mejor?

 

Imagina por ejemplo:

-“Hijo, tú eres muy inteligente, seguro que puedes resolverlo”

-“Eres el mejor hijo que pude tener”

-“En realidad eres muy trabajador. Me sorprende todo lo que sabes hacer!”

-“Hijo, me extraña que te portes mal, tú no eres así. Tú eres muy bien portado siempre”

-“Les presento a mi hijo, es muy inteligente, educado y trabajador”

 

Crees que haya posibilidad de que existan diferencias en sus comportamientos y desempeños futuros?

 

Tradúcelo por ejemplo a un adulto. En vez de una madre a un hijo, imagina un jefe a un empleado. Qué puedes esperar?

 

La frase con que inicia este escrito es muy cierta, sin embargo tiene dos caras de la misma moneda. Si lo que buscamos es no ser decepcionados realmente, el no esperar nada es una buena fórmula. Pero la realidad es que por lo general esperamos algo de los demás. Sobre todo de quienes nos importan. Y en estos casos, en muchas ocasiones no solo esperamos algo, sino que esperamos de ellos lo mejor. Por qué? Porque queremos para ellos lo mejor.

Por ejemplo, prefieres no esperar nada de un hijo?

Como directivo, prefieres no esperar nada de tus empleados?

Definitivamente es un camino, pero los resultados obtenidos serán congruentes con tus expectativas.

Peor aún, si en vez de no esperar nada, tus expectativas son negativas, lo más probable es que eso sea lo que obtengas.

La realidad es que si tenemos la responsabilidad de formar a otras personas, no podemos tomar esa ruta, aunque pareciera más cómodo. Sería tan absurdo como decidir no querer para no sufrir.

Existe un concepto llamado profecía autocumplida que creo que tiene bastante aplicación. Lo que esperas de otros muy probablemente será lo que obtendrás. Si desde el primer momento al niño le dices lo bueno, lo inteligente y trabajador que es, lo harás sentir importante y tratará consciente e inconscientemente de cumplir tus expectativas que a su vez se convertirán en sus propias expectativas. Porque él es así qué no?

Lo mismo con un colaborador. Hazle ver lo valioso que es desde el principio y automáticamente se programará de tal forma que no querrá quedarte mal. Si yo soy el “estrella” tengo que responder como tal pensará.

Yo soy de la idea que las expectativas que se tienen y se le transmiten a una persona desde que nace tienen mucho que ver con lo que esa persona realmente llega a ser, o al menos se esfuerza por llegar a ser.

Y más que explicar el concepto lo que busca este artículo es que nos preguntemos: Cómo tratamos a quienes nos rodean? Les hacemos sentir lo importantes y valiosos que son? Responden a este “compromiso”? O simplemente los encasillamos en la mediocridad para luego molestarnos cuando simplemente cumplen con esa expectativa?

Hagamos el experimento. Esperemos lo mejor de las personas con quienes convivimos. Hagámosles saber que esperamos lo mejor porque son los mejores. Quitemos de nuestro vocabulario las frases negativas que los denigran y hacen sentir menos. Los resultados creo que valdrán la pena.

 

En busca de cumplir las expectativas…

 

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Qué tanto lo queremos?

Publicado: el miércoles 29 de agosto de 2012 | Por: Francisco

“Nuestra mayor gloria no es nunca caer, sino levantarnos cada vez que caemos”- Confucio 

En una oportunidad un joven le preguntó a Sócrates, por el secreto del éxito.  Sócrates le dijo al joven que se encontrara con él en las cercanías del arroyo al amanecer siguiente. Muy temprano en la mañana el joven se presenta al lugar donde había quedado encontrarse para conocer el secreto del éxito. Sócrates le dijo al joven que avanzara con él hacia el arroyo. Cuando el agua alcanzo hasta su cuello Sócrates sorprendió al joven y lo introdujo en el agua. El joven forcejeaba por salir pero Sócrates era fuerte y lo aguantó allí hasta que el chico empezó a quedarse sin respiración.
 Momentos después Sócrates sacó la cabeza del joven fuera del agua y lo primero que el joven hizo fue tomar aire. Sócrates le preguntó: “¿Qué fue lo que más deseaste cuando estabas ahí?” El joven respondió: “Aire”. Sócrates señaló: “Ese es el secreto del éxito, si deseas el éxito tan tenazmente como ansiabas aspirar el aire, entonces alcanzarás conquistarlo. No existe otro secreto…”.

 

Sin temor a equivocarme, creo que todos queremos alcanzar el éxito. Probablemente el éxito tendrá diferentes definiciones para cada uno de nosotros, pero todos lo queremos. Algunos en el ámbito profesional, otros en el familiar, algunos en el mundo artístico y probablemente otros en el deportivo entre otros tantos posibles campos, pero todos tenemos una meta que queremos alcanzar.

Sin embargo, el éxito es algo muchas veces escurridizo para muchos de nosotros. Pero esta dificultad se debe en primer lugar a que no tenemos la seguridad de lo que queremos lograr. Dado que el éxito no es lo mismo para todos, lo primordial es que tengamos nuestra propia definición realmente clara. Una vez que ya la tengamos, la segunda parte será trabajar para alcanzarlo.

Como menciona el relato de Sócrates, el joven tenía muy claro que lo que quería y necesitaba era aire, y todos sus esfuerzos eran con ese fin. Probablemente Sócrates era más fuerte que él y a pesar de querer con todas sus fuerzas el aire, esas ganas y esfuerzos hubieran sido insuficientes para obtener lo que quería. Pero iba a hacer todo lo posible para lograrlo aún si pareciera casi imposible. Las buenas noticias son que nosotros tenemos toda una vida para luchar contra todos esos obstáculos, no solo unos segundos como el joven del relato. Tenemos toda una vida para hacernos más fuertes para que “Sócrates” no pueda someternos si ese fuera el caso, aunque en muchas ocasiones esos obstáculos o esa opresión podemos ser nosotros mismos, con nuestros hábitos, nuestra indisciplina, etc. por lo que también debemos trabajar para vencerlos.

Probablemente cueste mucho esfuerzo, pero si estamos 100% convencidos de qué es lo que queremos entonces ese esfuerzo no debiera de costarnos tanto trabajo. El esfuerzo mas difícil de hacer es aquel que hacemos por algo que no nos importa. Pero por lo realmente importante podemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance.

Trabajemos entonces en encontrar el éxito. Encontrarlo es lo importante. Alcanzarlo, es dar los pasos en la dirección correcta. Si es la correcta, encontraremos la motivación para hacerlo. Si no es la correcta lo más probable es que nos rindamos a la mitad del camino.

Sabemos qué es lo que queremos lograr y estamos convencidos de ello?

Sabemos los obstáculos que debemos vencer?

Estamos trabajando para vencer esos obstáculos?

Buscando el éxito…

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

 

Anclarse en el pasado

Publicado: el miércoles 22 de agosto de 2012 | Por: Francisco

“El pasado está atrás, aprende de él. El futuro está adelante, prepárate para él. El presente está aquí, vívelo.” – Monson

 Dos monjes zen iban cruzando un río cuando se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo.

Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla. 


El otro monje estaba furioso. 
No dijo nada pero hervía por dentro. 
Eso estaba prohibido. 


Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.

Recorrieron varias leguas. 
Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo: 



-Tendré que decírselo al maestro. 
Tendré que informar acerca de esto. 
Está prohibido. 



-¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro. 



-¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado. 



El otro monje se rió y luego dijo:

-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando…

 

Este relato de origen japonés es muy conocido y existen varias versiones del mismo, pero el mensaje que busca transmitir es muy claro: Dejemos de vivir en el pasado.

En la medida que nos lamentemos continuamente de lo que pasó, de los errores cometidos, y en la medida que estos se conviertan en un ancla permanente, difícilmente podremos vivir el presente plenamente, y nuestras expectativas futuras también serán sombrías.

Si ayer cometí errores, estos no debo de traerlos al presente. Al contrario, debo hacer del presente una oportunidad para vivir mejor, de tal suerte que los errores pasados luzcan como una pequeñez.

Incluso, si el pasado tuvo cosas buenas no puedo vivir de ellas tampoco y no por añorarlas vamos a descuidar el presente.

Definitivamente el pasado nos ha dado muchas experiencias.  Satisfacciones y tristezas. Nos ha ido formando y ha hecho de nosotros quienes somos hoy. No significa que no sea importante. Pero la misión de nuestro pasado es darle cimientos a nuestro presente, no cimentarnos en el pasado mismo.

El presente lo debemos de vivir tanto si ayer nos fue mal, como si nos fue bien.

Si ayer me fue muy bien, significa que hoy ya no tendré que levantarme para no echar a perder mi éxito pasado? Claro que no!

Entonces, si ayer me fue mal y cometí errores, mejor no me levanto para no tener que cometerlos de nuevo?.

La vida es dinámica, no estática, y eso será así hasta el día de nuestra muerte.

Además, si continuamente buscamos vivir de la mejor manera nuestro presente, tendremos menos cosas de que lamentarnos en el futuro.

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Estamos en un zoológico?

Publicado: el miércoles 15 de agosto de 2012 | Por: Francisco

Una madre y un bebé camello estaban descansando, y de repente el bebé camello pregunta…

-…Madre; puedo preguntarte algunas cosas?

– Claro que sí !

– Por qué los camellos tenemos joroba? 

– Mira hijo, nosotros somos animales del desierto, y necesitamos la joroba para guardar agua y poder sobrevivir sin ella.

– ¿Bien, entonces por qué son nuestras piernas largas y tenemos estas pezuñas?

– ¡Hijo, con ellas podemos andar en el desierto, con estas piernas nos podemos mover por el desierto mejor que nadie y las pezuñas nos sirven para no hundirnos en la arena! Dijo la madre orgullosamente.

– ¿Bien, entonces por qué son nuestras pestañas tan grandes? A veces esto molesta mi vista

– Hijo mío, esas pestañas largas y gruesas son tu tapa protectora. Ellos ayudan a proteger tus ojos de la arena de desierto y viento, dijo su madre con ojos llenos de orgullo….

– Ya entiendo. Entonces la joroba debe almacenar el agua cuando estamos en el desierto, las piernas son para andar por el desierto y estas pestañas protegen mis ojos del desierto…

¡Y de qué me sirve todo eso aquí en el zoológico!???

 

Todos tenemos habilidades especiales. Todos somos buenos para algo, y no tan buenos para otras cosas. También todos somos pésimos en muchas cosas. Lo importante no es ser el mejor en todo. Lo importante es sacarle el mayor provecho posible a nuestras fortalezas. La pregunta es: Lo estamos haciendo? Estamos en el lugar correcto para hacerlo?

Muchas veces estamos en un puesto de trabajo por la seguridad que este nos brinda, más que porque es el lugar indicado para nosotros. El saber que cada día de nómina recibiremos nuestro pago es más fuerte sobre todo si una familia depende de nosotros, lo cual es perfectamente entendible. El problema por un lado es que la seguridad que nos da un empleo es una falacia sobre todo en estos tiempos. Por otra parte, si estamos en un empleo donde no explotamos nuestras fortalezas, lo más probable es que no estemos teniendo un gran éxito en el mismo.

Si no hacemos lo que nos gusta, y en los que somos buenos, los resultados no serán extraordinarios. Si nuestros resultados no son extraordinarios, entonces nos convertiremos en una pieza más que en cualquier momento la empresa puede decidir mover. Y la “seguridad” donde quedó? Esta supuesta “seguridad” no existe cuando no explotamos nuestras habilidades.

Ya sea como empleados o como independientes, la seguridad nos la dará el qué tan valiosos somos y qué tanto aportamos a los demás (empresa, clientes, compañeros, etc.) y no la empresa en sí. No busquemos que el patrón nos dé la seguridad.

Debemos buscar un tiempo fuera del trabajo para ello de ser necesario, o en el mismo trabajo buscar oportunidades que nos permitan destacar y hacernos ganar esa seguridad gracias al valor que aportamos.

Lo bueno de esto es que por lo general nuestras fortalezas van de la mano con aquello  que nos gusta hacer. Así que no tenemos pretextos.

Lo triste de este asunto sería que nunca explotemos esas habilidades y fortalezas.

Probablemente un camello en un zoológico tendrá una vida más fácil que uno que vive en el desierto del Sahara (lugar seguro, comida, etc.), pero seguramente nunca desarrollará el potencial que tiene y nunca se realizará plenamente.

Hay quienes nacieron para ser empleados, y ello no tiene nada de malo. El problema es ver el trabajo como un “refugio” otorgado por nuestro patrón, en vez de verlo como una arena para explotar nuestras fortalezas y seguirnos desarrollando.

Si no lo hacemos, nos arriesgaremos a vivir siempre en un “zoológico” donde nuestros dones no sirvan de nada!

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Buscar en el lugar correcto

Publicado: el jueves 9 de agosto de 2012 | Por: Francisco

-Querida, qué haces?

-Estoy buscando mis llaves, se me cayeron hace unos momentos.

-Permíteme ayudarte.

…Después de minutos buscando en la sala él nuevamente pregunta:

-En qué parte de la sala exactamente se te cayeron?

-No se me cayeron en la sala. Se me cayeron afuera junto al coche al bajarme!

-Y entonces por qué las buscamos aquí? No entiendo.

-Lo que pasa es que aquí en la sala hay mejor iluminación.

 

Aunque parezca un relato totalmente irreal, habemos quienes vivimos en una aberración similar.

Habemos quienes buscamos la solución fácil a nuestros problemas, o más bien, donde pareciera más fácil con tal de “sacarle la vuelta” al esfuerzo y al sacrificio que pudiera representar encarar nuestros problemas de frente. Para qué batallar buscando en la oscuridad?

Otros, peor aún, podemos simplemente tratar de solucionar los problemas con soluciones ajenas. Buscamos las llaves donde todo mundo las está buscando. Esto resulta más fácil y cómodo, más no necesariamente efectivo.

Incongruente? Sí. Totalmente. Común? Sí. También.

Cuantos de nosotros no preferimos sacarle la vuelta a una persona con quien tuvimos una diferencia? O tratamos de ocultar un error cometido? O hacemos regalos caros para suplir nuestras ausencias? O incluso buscamos en el alcohol, la comida o el mismo trabajo solución a alguna de nuestras situaciones en vez de enfrentarlas? Acaso esto lo solucionará? Definitivamente no. Y sin embargo seguimos buscando las llaves donde está la luz no donde están las llaves a pesar de que lo sabemos! A fin de cuentas es más fácil no?

En ocasiones nos es suficiente el hacernos creer que lo estamos intentando, o el hacer creerlo a los demás. Si nos esforzamos lo suficiente, probablemente nos recompensen! O por lo menos no nos podrán reclamar que no lo hemos intentado. Sin embargo, muchas veces este esfuerzo es para tener “soluciones parciales” por rehuir a nuestros miedos, nuestras carencias o debilidades.

Enfrentemos nuestros problemas donde están. Hagamos un verdadero esfuerzo por resolverlos aunque esto implique estar un rato a tientas en la oscuridad. Si la recompensa lo vale, el esfuerzo no será en vano.

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial