En este espacio buscamos compartir con usted información y nuestras opiniones y comentarios de diferentes temas que creemos pueden ser de su interés

Lo pasado… pasado?

Publicado: el miércoles 16 de enero de 2013 | Por: Francisco

En finanzas existe un concepto llamado Costos Hundidos que se refiere a aquellas erogaciones realizadas en el pasado que no debieran de tomarse en cuenta para evaluar una inversión presente o futura. Por ejemplo, si contamos con un vehículo que adquirimos hace unos años y estamos considerando iniciar un negocio en el que tendríamos que utilizarlo, para evaluar si iniciamos el negocio consideramos el costo del vehículo como una inversión que debemos recuperar?

La respuesta de acuerdo a la teoría financiera es que no. La lógica de esto es la siguiente:

Imaginemos que la inversión nueva que tenemos que hacer en el negocio es de 100 y que el vehículo vale 50.

Supongamos que el negocio nos genera utilidades por 120.

Si consideramos el vehículo como inversión rechazaremos iniciar el negocio porque perderíamos 30.

Sin embargo realmente estaríamos 20 mejor que antes ya que el vehículo de cualquier forma ya lo teníamos.

Saliendo del ámbito financiero y tratando de usar este concepto como una analogía aplicada al ámbito personal, qué hacemos con los “costos hundidos” de nuestra vida?

Al igual que en las finanzas, es importante que lo que ya está en el pasado no lo contemplemos para futuras decisiones. Esto no significa ignorar el pasado. Significa que el pasado no debe dictar nuestras decisiones presentes: Esos costos hundidos pueden ser errores cometidos, fracasos o incluso prejuicios de nosotros mismos que pueden llevarnos a rehuir de nuevas oportunidades.

Sin duda los errores y fracasos nos han dado aprendizaje y no debemos ignorarlos, sino que así como con el vehículo, debemos usarlos para sacarles provecho, no para que nos impidan obtener beneficios adicionales.

El miedo que conllevan los fracasos pasados es normal, pero objetivamente hablando el fracaso pasado no es indicador de un fracaso futuro. Los errores ya son cosa del pasado. Incluso hasta nuestra personalidad puede ser cosa del pasado. El que siempre hayamos sido tímidos, desorganizados, etc. no tiene por qué ser indicador de quien seremos en el tiempo por venir. El peor error sería la falta de acción por haber tenido un error o un estereotipo anterior.

Aprendamos de nuestras experiencias, errores y fracasos pasados, pero no los consideremos como un costo y no dejemos que ese pasado se convierta en una carga para nuestras decisiones, proyectos y oportunidades presentes y futuras.

Lo más probable es que en este aspecto, todos tenemos algo de trabajo por hacer.

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Hacer lo que vale la pena

Publicado: el miércoles 9 de enero de 2013 | Por: Francisco

Es común que estemos trabajando presionados porque se vence un plazo. Es común también que trabajemos horas y horas y al final del día sigamos teniendo cuestiones importantes sin hacer porque “no nos alcanza” el tiempo.

Para evitar esto, un ejercicio interesante es el clasificar nuestras actividades de acuerdo a los que Stephen Covey (Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva) llamó los 4 cuadrantes.

El ejercicio consiste en clasificar nuestras actividades diarias respecto a su nivel de Importancia e Urgencia.

Lo urgente es aquello que debe de hacerse ya porque se ha llegado su plazo, mientras que lo importante es aquello que aporta valor a nuestros objetivos o es clave para dar los resultados requeridos en nuestra labor.

El objetivo de este ejercicio es identificar que tanto de nuestro tiempo se nos va en hacer cosas hasta cierto punto irrelevantes afectando a lo que es importante.

La idea es que aquellas cosas que tenemos por hacer en nuestras agendas las clasifiquemos de acuerdo a estos cuadrantes y posteriormente al final del día evaluemos como nos fue.

A todos nos pasa que postergamos cosas que son importantes pero que representan un reto al que preferimos sacarle la vuelta mientras no se venza el plazo. También sucede que en nuestras labores buscamos actividades que nos llenen la agenda para justificar nuestro horario y poder terminar el día con la idea de que trabajamos mucho, pero realmente no haber hecho nada que haya valido la pena.

Una vez hecha esta clasificación, podemos tomar decisiones.

Aquello no importante y no urgente no debiera de hacerse y punto.

Lo que es importante y urgente debe tener prioridad obviamente, pero debemos trabajar también sobre aquellas cosas importantes no urgentes para evitar que se conviertan en urgentes ya que esto conllevará una alta dosis de estrés y muy probablemente una baja en la calidad y en el resultado deseado de esta acción.

Aquello urgente y no importante, deberá de hacerse siempre y cuando atendamos nuestras actividades importantes ya que si no es importante, entonces por qué es urgente?

Lo no importante lo debemos atender cuando tengamos tiempo libre “para gastar” o bien buscar delegarlo.

Para ejemplificar esto, veamos la siguiente situación en la que tenemos para nuestro día las siguientes actividades:

  • Preparar una presentación de ventas para un cliente importante que haremos en una semana. – Se debe de atender, planear y avanzar. Definitivamente es algo que amerita nuestro tiempo aunque no sea urgente. Si solo lo postergamos se convertirá en importante y urgente.
  • Revisar las últimas actualizaciones en Facebook. – No se debe hacer salvo que tengamos tiempo para el ocio. No mientras tengamos algo importante por hacer.
  • Ir al banco a pagar la tarjeta de crédito que vence hoy. – Se puede delegar y que alguien más lo realice. No requiere de nuestra presencia.
  • Asistir a reunión para hoy en la que se firma el contrato de ventas a un cliente importante. Es urgente e importante por lo que se debe atender. Es la prioridad del día.

Este tema es extenso y solo he tratado de tocarlo de una manera muy resumida pero ahora la pregunta nos la debemos de hacer cada uno de nosotros:

En qué se va nuestro tiempo? Cómo lo podríamos usar mejor?

La administración del tiempo no existe. Lo que podemos administrar son nuestras acciones. Recordemos que a todos nos dan 24 horas al día. El qué hacemos con ellas es lo que hace la diferencia.

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Año Nuevo… Propósitos viejos?

Publicado: el miércoles 2 de enero de 2013 | Por: Francisco

Es común que muchos de nosotros aprovechemos el fin de un año para reflexionar y hacer propósitos y establecer metas para el año nuevo… bueno, siendo sinceros es más común que digamos tener propósitos pero omitamos la parte de la reflexión y de las metas. Propósitos no es lo mismo que metas. También es común que la mayoría de las veces, esas metas o propósitos se queden en buenos deseos.

Existe mucha literatura sobre el establecimiento de metas y diferentes técnicas para que este ejercicio sea efectivo y que las metas realmente se alcancen. Entre estas se encuentran las siguientes recomendaciones:

  • Escribir las metas, no solo pensarlas.
  • Tener las metas en un lugar que sean visibles.
  • De ser posible, hacerlas públicas con personas de nuestra confianza para que sirvan de apoyo y motivación.
  • Redactarlas de la manera más específica posible. Con descripción de fechas, importes, estilos, etc. dependiendo de lo que se trate la meta, pero que el alcanzar la meta sea algo medible y realista. Si no tenemos esto, tenemos un “quisiera” no una meta.

La diferencia entre un “quisiera” y una meta es la misma que existe entre “Quiero bajar de peso el año que entra” y “Para el 30 de Junio del próximo año voy a pesar 10 kilos menos”.

No es mi intención profundizar en esta información en este momento (espero que sea tema de un futuro artículo), sino que propongo un ejercicio que considero que puede ayudar a complementar estas técnicas.

Primero, te recomiendo hacer un análisis de tu situación actual en los diferentes aspectos de tu vida. Esta es la parte de la reflexión. Para esto se puede utilizar una herramienta muy utilizada llamada la Rueda de la Vida. Hay diferentes versiones disponibles y se puede accesar una en la sección de Recursos de este sitio y ahí mismo se da una bree explicación de cómo realizar el ejercicio.

Una vez realizado el ejercicio podrás identificar las áreas en las que tienes más carencias, o bien, aquellas que pueden ser prioritarias para ti. La idea es que las metas que te fijes, realmente te ayuden en esos aspectos de tu vida para que el alcanzarlas sea realmente motivante. Por ejemplo, si tu meta es bajar de peso pero realmente tienes problemas económicos y familiares, cuál será prioridad? O si tu meta es ganar más dinero pero profesionalmente estás en un empleo sin futuro y no te estás preparando para buscar mejores opciones, cuál es la meta que debieras perseguir? Todos somos diferentes y no debemos perseguir las metas del vecino ni las que son más populares, sino las que realmente son importantes para  nosotros.

En base a lo identificado en la rueda de la vida, aunado a aquellas aspiraciones que puedas tener (no todas las metas deben ser para cubrir carencias) realiza tu listado de propósitos/metas tratando de aplicar las recomendaciones señaladas al principio, pero te recomiendo que las agrupes en diferentes secciones, similar a como se agrupa la rueda de la vida. Este clasificación puede ser la que consideres apropiada, pero una posibilidad es agrupar:

  • Metas profesionales
  • Metas económicas
  • Metas personales
  • Metas familiares
  • Metas de Salud
  • Metas sociales

La idea con esta separación es que puedas visualizar si te estás enfocando solamente a un ámbito de tu vida y esto sirve para dos cosas: 1. Para ver si perderás balance en tu vida. 2. Si quieres hacer demasiado en un solo aspecto de tu vida es probable que no lo logres.

Por ejemplo, si en el ámbito profesional quieres iniciar tu propia empresa, escribir un libro, dictar varias conferencias y ascender en tu empleo actual probablemente sea casi imposible lograrlo. Pero sí podrás probablemente ascender en tu empleo actual, hacer ejercicio y bajar de peso, comer más saludable, visitar más seguido a tus padres y empezar el hábito de la lectura. Podrás lograr varias metas sin que satures tu vida y te provoques frustración. Esto te motivará a seguir dando pasos hacia delante y lograr metas mayores, a la vez que mantienes una vida equilibrada.

Una vez que tengas tu tabla de metas agrupada la siguiente recomendación es hacer una “carta de hábitos”.

En vez de tener la meta como un ideal a alcanzar, define las pequeñas cosas o hábitos que te van a ayudar a lograrlas. De esta forma se te facilitará. Por ejemplo, hace algunos años me propuse el comenzar a leer y lo que hice fue crearme el hábito dejando siempre en mi buró de cama el libro que estuviera leyendo y siempre antes de dormir leía unas cuantas páginas. Actualmente difícilmente puedo ir a dormir sin leer algunas páginas. Aún cuando el libro no esté en su lugar, tengo que levantarme y buscarlo. De igual forma con todas las metas pueden existir hábitos que se puedan adoptar que faciliten la tarea o al menos ayuden a que sea efectiva. Dejar de fumar? Tira todos lo cigarrillos y encendedores, busca un sustituto y tenlo a mano después de la comida si es cuando normalmente fumas. Bajar de peso? Compra snacks de zanahorias y ponlos a la vista, mientras que te deshaces de las papas fritas. Son solo pequeños ejemplos de cosas que se pueden hacer para que logres tus objetivos. Lo importante es que trabajes en los hábitos, no en el resultado final. El proceso es clave.

Por último, te recomiendo que te vayas monitoreando día a día. En el área de recursos puedes descargar también un calendario para el año 2013 donde podrás ir marcando cada día si cumpliste con tus “micro-metas” o hábitos en cada una de las áreas de tu vida. Rétate a hacerlo todos los días e incluso el día previo define que es lo que lograrás el día siguiente. Por más pequeño que parezca, ese pequeño logró se convertirá en una bola de nieve a tu favor.

Dejemos ser parte de la estadística de los propósitos fallidos y hagamos de este año que comienza un experimento para demostrarnos que con un poco de disciplina y mucha motivación sí se pueden alcanzar las metas.

 

Te deseo un Feliz 2013 lleno de logros!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

 

 

Hazlo Ya!

Publicado: el miércoles 19 de diciembre de 2012 | Por: Francisco

“Procrastinar (posponer) es el mal hábito de dejar para pasado mañana aquello que debió hacerse antier” – Napoleon Hill

Existe una palabra difícil de pronunciar, pero que representa un mal hábito aún más difícil de erradicar: Procrastinación.

Una definición de este término que me gustó es: “Postergar actividades importantes por otras más irrelevantes pero agradables”

La mayoría de nosotros sufrimos en mayor o menor medida de este mal. Todos tenemos cosas importantes por hacer pero que no nos agradan o que por su complejidad les rehuimos. Una llamada para vender, una llamada para cobrar, preparar un tema a exponer, tener una conversación incómoda con un subordinado o con el jefe, etc.

La mejor recomendación que he recibido en este aspecto es muy sencilla y muy efectiva: Solo hazlo! Y si surge la pregunta Cuándo? La respuesta es Ya!

Existe bastante literatura del tema pero esa recomendación es de lo más efectiva. Ahora, cuando planeamos nuestro día y tenemos “en el tintero” esas actividades importantes pero que no queremos hacer, lo mejor es hacerlas a primera hora en la mañana. Incluso antes de checar correos o las noticias del día. Siempre, lo más importante de nuestro día debiera ser lo primero que hagamos. De esta forma tenemos varios efectos positivos:

–       Al realizar lo más importante, tendremos los mayores beneficios ya sea en el corto o largo plazo, de lo contrario no sería importante.

–       Superamos un obstáculo y nuestro nivel de motivación se eleva al iniciar el día ya que hemos completado un reto difícil.

–       Al haber hecho aquello que no nos agradaba, el resto del día parecerá ser más fácil y más relajado. Desechamos el estrés de estar cargando todo el día con el pendiente de hacer “eso”.

–       Evitamos que eso importante se convierta más adelante en una urgencia.

En principio pensamos que importante es aquello que tiene que ver con el trabajo o el dinero pero no necesariamente. La importancia es un valor que cada uno de nosotros le asigna a las cosas de acuerdo a nuestras prioridades y valores. Tampoco todo lo importante debe ser algo desagradable.

Cuando algo es importante y desagradable tendemos a procrastinar por lo que hay que buscar “mecanismos” de ayuda que nos empujen a hacerlo.

Cuando algo importante no es desagradable para nosotros, el problema se convierte en una cuestión de administración de nuestro tiempo y no de motivación.

Recuerdo que he tenido épocas en las que he tenido familiares cercanos hospitalizados por varios días y mi día lo planeaba de tal forma que lo primero que hacía incluso antes de ir a la oficina  era hacer una visita aunque fuera breve al hospital. Por qué? Porque para mí eso era importante. Probablemente si me hubieran dicho que tenía que ir forzosamente al hospital a diario, sin ser importante para mí, hubiera buscado pretextos o cosas más importantes que “me lo impidieran”. Pero si en mi escala de valores eso era importante, lo hacía porque no quería dejar abierta la posibilidad de que durante el día surgieran otras cosas.

Pasar tiempo con los hijos es importante y no desagradable, sin embargo hay muchos padres que no se dan el tiempo necesario.

Es importante que definamos las cosas que son realmente importantes o que tienen un impacto en aquello que para nosotros es importante y no las dejemos para después.

Siempre habrán cosas que no nos guste hacer. Pero si son importantes y necesarias entonces debemos hacerlas cuanto antes. Si no lo son, entonces simplemente no las hagamos.

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Desviar el vuelo

Publicado: el miércoles 12 de diciembre de 2012 | Por: Francisco

“Falta de dirección, no falta de tiempo, es el problema. Todos tenemos días de 24 horas” – Zig Ziglar

Imagina que eres el piloto de un avión que viaja de la Ciudad de México a Nueva York. Qué necesitas antes de partir?

Primero que nada necesitas saber tu destino. A donde quieres llegar. Después de esto, debes trazar tu plan de vuelo y verificar todos los elementos que el avión requerirá para realizar el viaje.

Una vez que empiezas tu preparación para el despegue y al momento de despegar debes cuidar todos los detalles. Velocidad, altitud, etc. En esta parte del proceso no puedes contar con piloto automático ni relajarte. El despegue requiere tu total atención y concentración. Una vez que adquieres la altitud necesarias podrás pensar en utilizar el piloto automático, pero no antes.

En cuanto empiezas a volar es importante que sigas al pie de la letra tu plan de vuelo y en caso de que te desvíes por alguna turbulencia pasajera deberás retomar el rumbo. Si después del despegue desviaras tu rumbo tan solo en un uno por ciento del plan de vuelo original en vez de llegar a tu destino que era Nueva York, llegarías o al Océano Atlántico o a alguno de los estado al Oeste de Nueva York. Una desviación de 1% puede significar llegar a un punto bastante lejano del que querías llegar. Probablemente tu desvío al principio no se haya notado mucho, pero conforme el tiempo pasa y recorres distancias el efecto de tomar el rumbo equivocado se va acentuando.

El vuelo es una analogía que podemos aplicar en nuestra vida. Si no sabemos a donde queremos llegar no podremos ni siquiera saber si logramos nuestro objetivo. Si no tenemos metas que alcanzar sería tanto como tan solo salir a volar hasta que se nos acabe el combustible.

Por otro lado, cuando empezamos nuestro ascenso debemos ser muy cuidadosos de todo detalle. Debemos trabajar duro. Enfocar todas nuestras energías a que levantemos el vuelo y que el vuelo sea en la dirección que queremos. Alguien que construye un patrimonio al principio debe cuidar cada peso que gasta. Un emprendedor al principio debe de cuidar cada detalle de su negocio personalmente. Un intelectual al principio debe dedicar arduas jornadas de estudio. Una vez que se trabajó duro en el ascenso, al estar arriba se pueden delegar funciones y de cierta manera relajarse un poco sin que esto signifique que se tire por la borda lo ganado. El piloto puede usar piloto automático pero no se desentiende del avión. Quien armó un patrimonio considerable puede tener un mejor nivel de vida. Quien hizo crecer su negocio puede contratar quien le apoye a administrarlo. El intelectual puede cosechar los frutos de su estudio con sus publicaciones, conferencias, etc.

Pero si nos salimos de ese plan de vuelo que nos llevará al objetivo deseado, que no nos extrañe que nunca lleguemos a él. No es casualidad que quedemos “a algunos kilómetros de distancia” de donde hubiéramos querido. Es causalidad.

Tracemos metas, definamos nuestro plan de vuelo y tengamos la disciplina necesaria para mantenerlo incluso ante las adversidades. Éstas siempre existirán, y hay que tener la flexibilidad para reaccionar, pero lo importante es que retomemos nuestro camino. De esta manera llegaremos a nuestro destino.

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

 

Felicidad efímera?

Publicado: el jueves 22 de noviembre de 2012 | Por: Francisco

“La felicidad es como una mariposa. Cuanto más la persigues, más huye. Pero si vuelves la atención hacia otras cosas, ella viene y suavemente se posa en tu hombro. La felicidad no es una posada en el camino, sino una forma de caminar por la vida” – Viktor Frankl

Es común encontrar personas que comentan que quisieran ser felices. Prácticamente todos decimos querer ser felices. Pero a qué nos referimos realmente?

Autores como Viktor Frankl, señalan que la felicidad no es un destino sino que es el camino que se recorre y esto es muy cierto. A continuación algunos ejemplos y experimentos que soportan esta idea.

Imagina que después de ahorrar por años puedes comprar el auto de tus sueños. Seguramente la emoción y la adrenalina al momento de manejarlo por primera vez son increíbles! Pero qué pasa unos meses después? Sigues tan emocionado por el auto? Cuándo eras más feliz justo después de comprarlo o ahora? Realmente cuando nos produce placer ese auto? Realmente solo cuando pensamos en el flamante auto que tenemos. Y la verdad no debe ser una gran porción del tiempo así que podríamos decir que no nos genera un gran placer. Entonces lo material no es la felicidad?

Y qué pasa con quienes ganan la lotería? Hay estudios que dicen que la felicidad y la euforia de ganar la lotería decrece rápidamente con el paso del tiempo.

Al igual que con quien gana la lotería, la felicidad es relativa. Dependiendo de nuestra situación previa es como evaluamos el grado de felicidad que algo nos genera. Si colocamos tres tazones uno con agua helada, otro con agua caliente y otro con agua a temperatura ambiente y metemos una mano en el agua caliente y otra en el agua fría y las sacamos y metemos en el agua a temperatura ambiente al mismo tiempo la sensación será muy diferente. Para una mano el agua estará fría, para la otra estará caliente. Así la felicidad no es algo “concreto”. Depende de nuestra percepción.

En otro experimento en el que se les solicitó su participación a un grupo de estudiantes para responder un cuestionario sobre qué tan felices se sentían, se les pidió que primeramente sacaran una copia a un documento. La diferencia estuvo en que la mitad del grupo se encontraba una moneda sobre la copiadora. Curiosamente, los estudiantes que se encontraron la moneda en promedio respondieron “ser más felices” que aquellos que no hallaron las monedas. Seguramente todos tendrían sus momentos felices y sus malos momentos a lo largo de sus vidas. Pero lo que les acababa de pasar tenía un efecto muy fuerte sobre su percepción de su propia felicidad. El estado de ánimo presente tiene gran influencia sobre que tan felices somos y aunque pueda resultar incluso molesto para algunos, estos experimentos, muestran que nuestra felicidad por lo general “tiene memoria de corto plazo”.

En otro experimento, los participantes iban a introducir sus manos en recipientes con agua tres veces pero con algunas variantes. En uno de los intentos introducían la mano en agua a 14 grados centígrados, lo cual es frío y molesto pero no insoportable durante 60 segundos y al terminar se les daba una toalla tibia. En otro intento introducían la mano los mismos 60 segundos en agua con la misma temperatura pero a partir del segundo 60 y hasta llegar a 90 segundos se empezaba a introducir agua tibia poco a poco en el recipiente de tal manera que la temperatura subía un grado lo que hacía la sensación un poco más «agradable». Para controlar el experimento algunos hicieron primero el intento corto, otros el largo, algunos metieron la mano derecha en el intento corto y la izquierda en el largo, etc.

Dado que a los participantes se les había dicho que iban a ser tres intentos, se les dice que escojan cual de los dos intentos previos prefieren ya que el tercer intento sería una réplica exacta de alguno de los dos intentos previos. Cuál escogerías tú? El resultado del experimento fue que 80% prefirió el intento con 90 segundos de duración.

Si lo vemos objetivamente, este intento de 90 segundos hace “sufrir” más a los participantes ya que dura los mismos 60 segundos del otro y 30 segundos extras menos dolorosos. Sin embargo, el recuerdo del final más placentero es lo que queda grabado en nuestra mente.

El “Yo que recuerda” es más fuerte que el “Yo que experimenta”.

La felicidad no es un concepto estático sino dinámico. La felicidad se “alcanza y se suelta” rápidamente para volverla a buscar nuevamente. La felicidad es disfrutar esa continua búsqueda. Hay frases que señalan que lo único que importa es el presente y esto parece que no es nada más un discurso motivacional sino que es también la forma en que funciona nuestra mente.

En conclusión, la felicidad es disfrutar cada momento y sentirnos felices por él, porque de cualquier forma la felicidad será algo que se diluya con el paso del tiempo. Nuestra percepción de la felicidad la define más nuestro momento presente que nuestro pasado, así que depende de nosotros sentirnos felices, no de lo que ha pasado ni de lo que pasará.

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Fuerza de Voluntad? (Parte 2 de 2)

Publicado: el miércoles 14 de noviembre de 2012 | Por: Francisco

En la primera parte de este artículo mencionamos dos experimentos que se hicieron para “probar” la fuerza de voluntad de los participantes. De estos experimentos podemos ver por una parte que la fuerza de voluntad se puede agotar una vez que hacemos uso de ella. Pero por otra parte, vimos también que la fuerza de voluntad no necesariamente es un don divino, sino que requiere que nosotros implementemos las rutinas, procesos y hábitos necesarios para realmente no tener que hacer uso de esa fuerza de voluntad.

El hacer uso de nuestra fuerza de voluntad cuando nos enfrentamos a una situación que la requiere es algo complicado. Es mucho más fácil el tener “mecanismos” que nos permitan evitar la tentación o al menos desviar nuestra atención de ella.

En otro experimento que se hizo, se le pidió a un grupo de personas que llevaran un estricto control sobre todo lo que gastaban durante un cierto período de tiempo. Se les dio un formato para que llevaran este control. En eso consistió ese experimento nada más.

Pero lo interesante fue que las personas a quienes les “hicieron” el hábito de llevar el control de todos sus gastos tuvieron efectos secundarios. Al desarrollar este hábito y la disciplina con su dinero, fueron también empezando a cambiar otros aspectos de su vida como su alimentación, hacer ejercicio, etc.  El hecho de empezar a disciplinarse en un aspecto de su vida, les ayudó a hacerlo en otros. Entonces podríamos decir que la fuerza de voluntad se desarrolla. Pero se desarrolla en base a definir hábitos y tener auto-disciplina, no en base a ponernos a prueba con situaciones ante las que muy probablemente vamos a sucumbir.

Para concluir podemos decir que la tan famosa fuerza de voluntad es como un músculo. Si se usa demasiado se puede agotar. Pero se puede fortalecer si hacemos “ejercicio” repetidamente.

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Fuerza de voluntad?

Publicado: el miércoles 7 de noviembre de 2012 | Por: Francisco

“Lo que tienes que hacer y la forma en que lo tienes que hacer es increíblemente simple. El que tengas la voluntad para hacerlo… ese es otro asunto” – Peter Drucker

 

La fuerza de voluntad es un tema o concepto que comúnmente asociamos a sacar un poder sobrehumano para resistir a las tentaciones que se nos presentan o para hacer aquello que no nos llama la atención hacer.

Pero respecto al tema se han hecho experimentos que arrojan resultados interesantes.

Uno de los más conocidos que ya hemos mencionado es el de los niños y los malvaviscos. Aquí mostramos el video

 

 

Este experimento consistía en que se colocaba un niño en una habitación y se le colocaba enfrente un malvavisco. Se le dejaba solo en el cuarto y se le decía que en unos minutos volvían con él/ella. El niño tenía la opción de comerse el malvavisco, o bien, si esperaba a que regresaran sin haberlo comido como recompensa se le daría un segundo malvavisco. Varios niños lo comieron casi al instante pero otros pudieron resistir la tentación y obtuvieron su premio. Lo interesante es que quienes resistieron, no soportaron solo a base de fuerza de voluntad, sino que diseñaron “rutinas” para distraer su atención de la tentación.

En otro experimento, a un grupo de estudiantes se les pidió que entraran a un cuarto en el que se encontraba un tazón con rábanos y un tazón con galletas con chispas de chocolate recién horneadas. A ciertos estudiantes se les dio la instrucción de que solo podían comer rábanos y a otros se les dio la instrucción de que solo podrían comer galletas. Obviamente las aromáticas galletas eran una tentación mucho más grande para todos. Así estuvieron por varios minutos y luego pasaron a la segunda etapa del experimento.

Esta segunda etapa consistió en que todos los estudiantes debían resolver un acertijo (que no tenía solución pero ellos no lo sabían). Se les dejó para que intentaran resolverlo hasta que se dieran por vencido. Los resultados que se obtuvieron fueron muy interesantes. Un grupo de estudiantes que no participaron en la etapa de las galletas y los rábanos, sino que se les pidió que solo resolvieran el acertijo tardaron en promedio poco más de 25 minutos en “tirar la toalla”. A quienes se les permitió comer galletas duraron en promedio casi 19 minutos antes de rendirse. Pero el punto que más llama la atención es que aquellos a quienes se les limitó a comer solo rábanos duraron en promedio solo poco más de 8 minutos!

A la conclusión que llegaron los investigadores es que la fuerza de voluntad es un recurso agotable. No podemos buscar hacer dieta, dejar de fumar, dejar de tomar, empezar a ir al gimnasio y dejar de usar las redes sociales todo a la vez porque difícilmente tendremos éxito. Nuestra fuerza de voluntad se agota!

En la siguiente parte continuamos comentando otro experimento más y las implicaciones que éstos pueden tener en nuestro día a día.

 

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

El sistema nervioso de la empresa

Publicado: el miércoles 31 de octubre de 2012 | Por: Francisco

 “Las organizaciones al igual que las huellas digitales, son siempre singulares”.

Es práctica común en las empresas que se defina un organigrama, se definan los puestos, sus funciones y responsabilidades. Se busca definir el perfil de las personas que deben cubrir los puestos, las líneas de mando y quien debe reportar a quien y con esto ser lo más eficientes y efectivos posible.

Por lo general esto no se da en una empresa de reciente creación, sino que se va dando a medida que ésta crece, y a mayor tamaño las situaciones y los problemas que se presentan se pueden complicar por la falta de organización. Se pueden presentar casos en que nadie se hizo responsable de algo por asumir que alguien más lo haría, o bien que hay dos personas haciendo el mismo trabajo afectando el rendimiento de la empresa o incluso personas haciendo trabajo que si se deja de hacer no pasa absolutamente nada. Y todo esto es bueno y necesario en la mayoría de los casos. Sin embargo, otro elemento que se debe trabajar también y que en ocasiones se pasa por alto es el desarrollar una dinámica o cultura organizacional adecuada.

Pudiéramos decir que el organigrama es el esqueleto o sistema óseo de una organización. Es la base o estructura pero es algo estático. El esqueleto por sí mismo no se mueve, necesita que lo muevan. Una empresa en la que todos saben el qué, el quién y el cómo sin necesidad de consultar un organigrama será mucho más ágil y efectiva.

Esa cultura organizacional por decirlo de alguna manera es la “personalidad” de la empresa, y haciendo uso de la analogía del esqueleto y el organigrama, la cultura organizacional podríamos decir que es el sistema nervioso de la misma. Esta cultura no necesita verse en un póster colgando de una pared ni constar en un manual de procedimientos. Es algo que debe ser más profundo y debe estar arraigado en todos los miembros de la organización. Todas las interacciones que se dan, las comunicaciones informales, las anécdotas, las dinámicas de las reuniones, los chistes, el trabajo en equipo espontáneo y varios otros elementos son lo que hacen que la empresa se mueva y reaccione.

Así como en el cuerpo humano, este sistema nervioso es el que hace que los impulsos lleguen a todos los rincones de la organización. Y son esos impulsos los que a fin de cuentas hacen que cada uno de los “órganos” cumplan su función y son mucho más poderosos y efectivos que cualquier memo dando instrucciones o que cualquier línea de mando. Si se requiere continuamente de órdenes escritas para que las cosas sucedan probablemente estamos ante una empresa “sin sistema nervioso”. Un esqueleto con un sistema nervioso deficiente se moverá torpemente.

Trabajar en definir la cultura no es algo que se dé de la noche a la mañana, ni tampoco existe un cultura ideal. Todas las empresas son diferentes y todas van formando su propia cultura con el paso del tiempo, y no todas las culturas son positivas. Puede haber una empresa que a través del tiempo haya cultivado la cultura de hacer lo menos posible o de echar la culpa al vecino. Esto no está en un manual, pero así es como se fue moldeando la gente. En cuestión de cultura organizacional siempre se cosecha lo que se siembra.

Por esto es importante que el líder de la organización vaya dándole forma de acuerdo a lo que espera de la empresa y que promueva y fomente aquellas conductas que ayuden al fortalecimiento de esta cultura organizacional que en muchas ocasiones dice mucho más de una empresa que el mejor de los enunciados de misión que pudieran haber redactado.

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial

Lo que podemos aprender de las termitas

Publicado: el miércoles 24 de octubre de 2012 | Por: Francisco

“El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos” – Michael Jordan

Las termitas son esos pequeños insectos comúnmente asociados con destrucción y enemigos declarados de nuestros hogares y construcciones. Sin embargo, recientemente me topé con información de como estos pequeños animales construyen sus nidos. Estos nidos pueden llegar a medir casi hasta cuatro metros de alto en algunas partes de África, lo cual es impresionante dadas las dimensiones de estas criaturas. Sería el equivalente a que el hombre construyera un edificio de más de tres kilómetros de alto. Todo si herramientas, sin un plan predefinido y sin un supervisor. Simplemente basados en trabajo en equipo y colaboración para lograr el objetivo.

Qué pasaría si cada termita decidiera hacer su propio nido? Seguramente no lo lograran. Requieren de sus compañeros para poder ir “construyendo” sobre lo que los demás van formando. De esta manera la estructura puede ir creciendo. Lo interesante es que no se comunican entre ellas. No cuentan con un plano que les diga el siguiente paso. Simplemente trabajan para el bien común. Científicos han tratado de estudiar cómo lo hacen y siguen sin poder llegar a una conclusión clara.

Imagina que en nuestras organizaciones (incluyendo la familia) nos comportáramos como las termitas. Trabajando hombro con hombro para lograr el objetivo. Sin necesidad  me múltiples correos o memos. Sin necesidad de pregonar el trabajo el equipo en posters, que no se traducen a la acción.

Al igual que las termitas, los equipos más exitosos son aquellos que llegan al punto de comunicarse sin necesidad de comunicarse. El nivel de sincronía es tal que ya saben lo que le toca a cada quien hacer. Saben lo que los demás necesitan y lo que van a hacer. Esto no significa que no deba existir comunicación. Pero esta comunicación no debe necesariamente venir en papel membretado para ser útil. Hay gran diferencia entre comunicación e instrucciones. El mundo del deporte es un claro ejemplo de esto también. Los mejores equipos no requieren que cada movimiento que se vaya a hacer dentro del terreno o la cancha dependa de una instrucción del entrenador o de una señal de parte de un compañero. Los jugadores de los grandes equipos prácticamente se “leen” unos a otros.

Qué bueno sería tener una organización con estas características y con este tipo de equipos. Qué bueno sería que no existieran los protagonismos, la competencia interna, las zancadillas y demás actitudes que dañan a una organización.

La realidad es que no es fácil, y es algo que se debe ir cultivando con el tiempo. Es algo que se va integrando como parte de la cultura de la empresa. Lo importante es que estemos conscientes de que las empresas son equipos, y que los equipos exitosos deben funcionar como tales. De lo contrario, no esperemos que podamos hacer un edificio de tres kilómetros de alto!

Saludos!

Francisco Duarte – Crece Coaching & Consulting Empresarial